jueves, julio 14, 2005

Humo en mis ojos

Tendría que haber hablado antes de esto, repudiarlo y sentirme herido de muerte, pero la verdad es que no tuve ni siquiera tiempo para sentirlo, todo fue tan rápido como una mirada al noticiero cuando iba de salida. Cuándo las Torres Gemelas yo todavía trabajaba para Maersk, una naviera danesa que tiene su central americana en New Jersey. Los primeros shots de la noticia me llegaron por radio, lentamente empecé a comprender por que el periférico estaba vacío, llegue justo a tiempo para ver el segundo avión chocando, juro que en ese momento tuve ganas de llorar. Duele el miedo por las calles, duele el terror, duelen los niños pakistaníes festejando como si fuera el día de su independencia, duele el rostro de un palestino golpeado, duele la cara de aquella mujer iraquí que escupía a los soldados gringos en Irak. Después vino Madrid, el dolor fue inmenso, yo estuve en aquellas estaciones de trenes, crucé aquellas calles, viví una calidez que los españoles nos otorgan, una especie de hermano mayor que no olvida la sangre que aún corre por nuestras venas. Ahora es Londres, la mano invisible del miedo sigue golpeándonos en el rostro, sus uñas se encajan en nuestra espalda y lo llevamos a cuestas, sin embargo cuándo salgo a la calle veo repudio a la violencia, gritos y posturas que parecen pacíficas, amigos y personas en general que claman un "YA NO", pues bien me sumo a esta causa, estoy hasta la madre de su odio, de sus balas, de sus imágenes enternecedoras de niños cuyos padres han fallecido en batalla... una portada del TIMES no cura las heridas, una nota en CNN no devuelve los brazos perdidos, una lágrima de Bush no regresa la tranquilidad al mundo... no es que yo este llorando, es que me entro humo al ojo.

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