domingo, enero 31, 2010

Domingo

Hace unos dias pienso en la solucion de un problema. Por matematico siempre comprendi inerte... nunca organico. Asimilo mi problema.

jueves, enero 28, 2010

500

Pues sí, he llegado a los 500 posts en este blog. Estos días han sido increíbles, tras la llegada de Agustín Fernández Mallo y Eloy Fernández Porta, mi vida se vio en una espiral interminable de After Pop. Se aprende mucho cuándo se habla con gente que cruza ciertas fronteras que uno mira con temor, se aprende más cuándo se aprende de su experiencia y se resumen las batallas pendientes con la idea firme, en la cabeza, de culminar los proyectos que se han aletargado. Flap está ahí, esperando su final After Pop o lo que quiera que eso sea. Los poemas y la literatura se reforman y disuelven mientras uno se fuma otro cigarrillo y escucha un silbido subir por el esófago y volverse un siseo molesto cuándo todo está en silencio. Quizá deba dejar de fumar.

miércoles, enero 20, 2010

499-Bis

Pues bien, el jueves tendremos una dósis de Nocilla en nuestro país. El dueto Fernández&Fernández visita tierras mexicanas por primera vez. De buena mano he escuchado que Nocilla Experience y Nocilla Lab estarán a cuentagotas en Ghandi. Aún así sigo recomendando ampliamente la lectura de Postpoesía y Homo Sampler, cada una de uno de los Fernández... Ah si, lo olvidaba, por invitación de Anagrama tendré el gusto de presentar a estos dos escritores en el Centro Cultural España. No dejen de ir.




Jueves 21 de septiembre en el Centro Cultural España a las 19:00 hrs

lunes, enero 11, 2010

Medios públicos

Pensar en lo público y pensar en lo privado. Diríamos que nuestro accionar en las calles todos los días es un acto público, nuestro pensamiento es privado. Vestirse para salir a la calle es un acto público, mastubarse en el baño de tu casa es un acto privado. Hoy en día el gran debate es donde comienza lo público y donde lo privado. No hablamos de los derechos elementales (¿o si?), hablamos de los medios de comunicación ya sean estatales o concesionados. ¿Podríamos entonces definir que en los medios de comunicación los estatales son públicos y los concesionados son privados? No lo sé, quizá tampoco el discurso alrededor de medios a los que no tenemos acceso y de los que sólo somos consumidores potenciales, no sea tan importante. Ya sea el 22, el 11, el 5 o el 13, a final de cuentas todos son canales de televisión y todos quieren espectadores o más bien, todos necesitan espectadores para ser más tajantes en la relación uso-consumo.

¿Si hay un gran documental en el 22 pero nadie lo ve, es televisión? ¿Por qué hay más gente que ve la final de la Academia y menos gente que observa las mesas redondas sobre política del 11? Aquí encontraríamos diversos grupos con una respuesta, están los intelectuales que dirían que es porque la masa y el pueblo son ciegos y brutos y que están destinados a la manipulación que ejercen los reality shows en su vida cotidiana. Por otro lado aparecerían los showmen que dirían que la gente quiere entretenerse y dejar de preocuparse aunque sea unos minutos por la realidad que los agobia. También entrarían en juego los reaccionarios que acusarían un complot por parte de los medios de entretenimiento para acortar la visión del pueblo y quizá la de los menos reaccionarios que dirían que les vale madre lo que salga en la televisión porque ellos son selectivos con sus formas de entretenerse.

Lo complicado sería definir quién de estos grupos tiene la razón respecto al manejo de los medios públicos o privados. Si TV Azteca es dueña de la concesión de canal 7 y canal 13 ¿dónde empieza o termina su derecho a manipular y decidir la tendencia con la que se desarrollará su programación? En televisión los contenidos se definen por los consumidores. TV Azteca decice lo que programa por sus consumidores. Entonces tendríamos que decir que La Academia tiene un alto rating porque hay un montón de gente a la que realmente le gusta consumir este tipo de programas. Lo mismo pasa con Televisa, que aunque usted no lo crea cuenta con un acervo de televisión "cultural" que supera con creces el que tienen el 11 y el 22 juntos. Pero a final de cuentas, los consumidores de Bailando por un sueño son la inmensa mayoría, los que quieren ver a Betty la fea superan con creces a los que quieren estar enterados de lo que sucede a su alrededor o quieren estar al tanto de la última chingadera que les depara el gobierno. Hace unos días se desató la polémica de Esteban Arce y este, muy campante, salió a declarar que el 60% de la población está de acuerdo con él. Peor aún, unos días después salió una encuesta sobre el matrimonio gay y se corroboró que el 60% estaba de acuerdo con él. Esteban Arce es un tipo al que una televisora le paga por decir lo que piensa en televisión concesionada. Esteban Arce hizo su trabajo y muchos cosumidores están de acuerdo con que lo siga haciendo.

Por otro lado, está el problema de que Esteban Arce vulneró públicamente los derechos de un sector de la población. El Conapred decidió levantar una queja por los comentarios vertidos en este programa y esto derivó en que Televisa pidiera a su conductor disculparse públicamente por vulnerar estos derechos. En gran parte de Europa está prohíbido negar el Holocausto, está escrito en las leyes y en las constituciones, cada que algún comentarista en televisión, ya sea pública o privada, niega la masacre de judíos durante la II Guerra Mundial, se inicia un proceso jurídico en su contra, donde los juzgados y las leyes determinan hasta donde la libertad de expresión alcanza y hasta donde hay que acotar lo que se dice públicamente.

Internet revolucionó estos conceptos primitivos de los medios públicos y privados. ¿Este blog es de carácter privado porque lo escribo yo o es de carácter público porque lo leen ustedes? Este discurso da para hablar de ética, de moral, de derechos constitucionales, de libertad de expresión, de legalidad, de jurisdicción, del reglamento interno de blogger, de la ley del IFE y de muchos muchos recovecos que podrían determinar una cosa o la otra. Pero hay algo cierto, si alguien cierra este blog, seguramente abriría otro donde seguiría emitiendo mis opiniones para gusto o disgusto de unos cuantos u otros muchos. ¿Qué me permite hacerlo? No vivo de esto, no como de lo que este blog produce ni les cobro a ustedes por venir a leerlo. En pocas palabras, el que viene por acá es libre de irse como llegó.

Twitter y Facebook funcionan igual. Son medios privados y públicos donde cada uno encuentra y selecciona lo que quiere leer. Sin embargo, como no cobran o no hacen dinero de ello, cuándo un twittero dice "que chinguen a su madre todos los putos" uno simplemente pasa del pequeño homofóbico y lo saca de su lista de follows y followers. ¿Por qué? Pues porque no hay otra cosa que hacer. Se le puede trollear, hostigar, insultar, pero si el tipo sigue emitiendo sus opiniones homofóbicas y otros tantos lo siguen leyendo, el discurso continuará creciendo nos parezca o no. Sorpresa, en la televisión pasa exactamente lo mismo. Esperar que los medios públicos o concesionados comiencen a actuar conforme nuestros estándares de creencias, éticas o morales, es tan ridículo como creer que las batallas que twitter ha ganado en nuestro país provienen de la conciencia de nuestros legisladores y no de su absoluta ignorancia al respecto de las redes sociales.

Un medio público o concesionado está ahí para funcionar conforme los intereses de quienes lo manejan. Twitter, Facebook, Blogger, también. Si no fuera por la capacidad de que un día alguien haga una enorme ola mediática en estas redes sociales y los anunciantes descubran el potencial de estas páginas, ninguno de estos servicios funcionarían. Los que creen que no hay twitteros pagados por el gobierno, el Cisen, Televisa, TvAzteca, las agencias de publicidad que están ahí afuera provocando y produciendo noticias y analizando el movimiento que estas tienen conforme se acrecenta la ola es tan ingenuo que no debería preocuparse por el futuro de la humanidad, cuándo suceda no se habrán dado cuenta.

La función de un medio es emitir, la función de un espectador es recibir. Cada uno es responsable de su extremo, el que ve el Matutino Express autoriza las opiniones de Esteban Arce, así como el que ve a López-Doriga o a Javier Alatorre. El que va todos los días a la columna de Loret de Mola en el Universal a insultarlo y decirle vendido, es el que sostiene a Loret de Mola ahí y lo convierte en algo que resulta peligroso y dañino para el volumen social que algunos quisieramos mantener, lo hacen un lider de opinión y cuándo un lider de opinión es un imbécil, habría que preguntarnos hacía donde vamos y cuánto nos tardaremos en llegar.

Preguntemos quién filtra la información, cuándo esta es filtrada, quien selecciona estallido social o injusticia social cuándo se dan las noticias, quién determina las imagenes o los horarios en que se transmiten los contenidos, por qué lo hace, para qué lo hacen, juzgar a los actores de la televisión siempre resultará en un acto estéril. Si no me creen, juzguen a CNN, se comieron y censuraron una guerra y sin embargo ahi están, manteniendo el rating.

jueves, enero 07, 2010

Derechos, responsabilidades y otras fantasías

Hace un mes, en un programa de Televisa, el siempre obtuso Esteban Arce emitió su opinión sobre la validez de la homosexualidad en términos de género y diversidad sexual. Como cabía esperar, Esteban dijo algo impropio, estúpido y absolutamente fuera de lugar, al mismo tiempo que se llevaba entre las patas a la invitada a la emisión del programa. Las reacciones no se hicieron esperar, Twitter se levantó como el monstruo en que se ha convertido y de la mano de Facebook se convirtieron en la punta de lanza de un ataque a la estupidez del comentarista de televisión. Hasta ahí, todo tiene, más o menos, sentido.

Extrañamente, este acto insignificante de repetida estupidez se convirtió en la piedra angular de un debate que nadie quiere sostener. En este país nadie quiere discutir la libertad de expresión por una sencilla razón, todos quieren expresarse siempre y cuándo el que no opina igual se quede callado. Pocas reflexiones tan inteligentes como la de Geraldine González de la Vega donde se busca plantear el problema principal por debajo de lo escabroso o estridente que suene el objeto de análisis y muchas reflexiones cuasi fascistas donde el control sobre los medios de comunicación debe ejercerlo el estado (me pregunto que pensarán en Venezuela de este tipo de controles).

Me entristeció leer a Guillermo Vega Zaragoza exigir el control del estado sobre la televisión y anunciar que los insultos, amenazas y agresiones vertidas en Twitter y Facebook tiene caracter de balas de salva, cito: "los políticos y los señores de los medios electrónicos tiemblan porque esto está creando un canal de opinión que no pueden manipular." Guillermo, como creador, debe reconocer, antes que nadie, que en una nación donde se necesita que la libertad de expresión sea una piedra angular de todo discurso, el hate speech (discurso de odio) encontrará también su derecho a existir. Si realmente estuviéramos al pendiente de todo lo que se dice en las televisoras, este asunto hubiera explotado hace un mes y no ahorita, en nuestro carácter de hipócritas de Youtube o de Twitteros iracundos.

Álvaro Cueva, defensor siempre de la tolerancia sexual en nuestro país y analista de televisión, hace un pequeño viaje sobre el tema, tocando puntos sensibles y analizando los elementos que están en juego y, peor aún, hace evidente que este tema es un juego de internet que revienta y manipula a la comunidad internauta con la mano en la cintura. E de esperarse que Álvaro fuera atacado, pero nunca pensé leer que se usaran frases como: "¿entonces porque Auschwitz pasó hace 60 años o más ya no importa?". Comparar Auscwitz con Esteban Arce es preocupante, y me parece un insulto a cualquier persona pensante de este y otros muchos países. Con lo que dijo Esteban Arce sucedió lo que tenía que suceder, se perdió en la inmensidad de la estupidez de la televisión y de quienes le dan importancia a lo que ahí se dice.

Al mismo tiempo, esta ciudad legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo y dejo intactos los derechos de todo matrimonio a la adopción. Ahí está el debate, ahí está la discusión, hablar de lo que Esteban dijo hace un mes en la televisión es levantar un puño contra la nada, es pelear contra fantasmas inexistentes pero que arden en lo profundo de nuestro resentimiento social y adquieren la figura de molinos del Quijote. Darle a la televisión un valor superior al de caja idiota es convertirla en el eje de nuestra sociedad. Deberíamos estar orgullosos, de que tan poco gente ve a Esteban Arce que ni siquiera se dieron cuenta de la estupidez monumental que dijo, deberíamos presumirlo y no organizarnos en Twitter y Facebook (medios 2.0 y por lo tanto sin valor social o ético) para pedir la cabeza de un títere que hoy por hoy, logró lo que quería, que su programita subiera dos rayitas de rating.

¡Felicidades twitteros, feisbuqueros y bloggeros, hemos hecho a Esteban Arce una celebridad!