lunes, septiembre 12, 2016

La familia no existe, son tus papás

Durante unas semanas puse en mi muro de Facebook una advertencia a todo aquel que promocionara, apoyara o impulsara la famosa Marcha por la familia so pena de bloqueo. En privado, y antes de ser bloqueados, recibí críticas importantes a mi capacidad como persona para respetar las ideas de otras personas en un medio democrático como es Facebook. Por principio Facebook no es un estado democrático como pareciera que muchos de sus usuarios piensan. Facebook es una comunidad regulada que determina sus propias reglas y que se ve obligada por la legislación internacional vigente a informar a sus usuarios de dichas reglas y las penalidades que faltar a las mismas acarrea.  Todos los usuarios de Facebook aprueban dichas reglas y prometen comportarse dentro del marco de las mismas durante su estadía digital en la red social.

Siguiendo con aquello de que no respeto las ideas de las personas esto es cierto. No tengo ninguna obligación social, ética o moral para respetar las ideas de aquellos con los que no estoy de acuerdo, por otro lado creo que soy una persona absolutamente comprometida con el derecho que tienen otras personas a tener esas ideas que no respeto. ¿Qué quiere decir? Creo que es bastante simple, estoy a favor de que las personas tengan las ideas y creencias que les plazca pero también creo que expresarme de manera directa o indirecta esas ideas es una aceptación tácita a la posición que yo elija tener sobre las mismas. Mi muro de Facebook es un lugar donde yo tengo la libertad de determinar qué quiero ver, compartir, escuchar o leer y bajo ninguna circunstancia esto me obliga a mantenerme al margen de iniciativas que considero dañinas o perjudiciales para mis intereses individuales y sociales. En poquísimas palabras: no tengo porque soportar a nadie que no quiera soportar.

Creo que la marcha por la familia representa los intereses más oscuros de la derecha hipócrita mexicana que a su vez piensa tener la capacidad legal, social o moral de determinar que ciudadanos son de primera categoría y los que pertenecen a categorías inferiores. La marcha por la familia fue una manifestación por la limitación de derechos fundamentales a ciudadanos basado en su orientación sexual o género. La familia no es una figura fija e intransitable, durante la historia de la humanidad se ha utilizado la palabra familia para definir muchas micromanifestaciones sociales que engloban una relación de parentesco legal o emocional directo que conlleva libertades y responsabilidades entre sus miembros. Una familia no es la composición de un hombre y una mujer bajo la figura jurídica del matrimonio y con la descendencia directa de los mismos. El catolicismo y sus variantes se han apropiado de la idea de familia como piedra angular en la conformación de sus bases ideológicas. Así como se han apropiado del agua, del vino, la resurrección, la cruz y la región de Judea. Sin embargo el agua no es solo aquel líquido que beben los católicos, las cruces no son exclusivamente un símbolo del gran misterio de su religión y en la región de Judea no todos eran apóstoles de Cristo.

No estoy en contra de que los católicos adopten estos símbolos y los transfiguren para conformar su propia mitología, me parece un derecho fundamental de los católicos el determinar de manera consistente sus propias retóricas y personajes imaginarios para explicarse el universo como mejor les convenga. Esto obviamente aplica a todas las religiones del mundo. Mi problema comienza cuando los representantes de una ideología intentan imponer la configuración de la misma en ámbitos que no les competen. Los derechos humanos están ahí para levantarse por encima de las mitologías sociales y regular la convivencia de todos aquellos que somos diferentes. Si un ser humano tiene derecho a respirar todos lo tenemos, si un ser humano tiene derecho a procrear todos lo tenemos, si un ser humano tiene derecho a formar una familia como mejor le parezca todos lo tenemos. Los derechos y obligaciones son para todos y cualquier intento por delimitarlos es una agresión directa y frontal para todos.

Todo mundo tiene derecho a vivir a vivir la vida como mejor le parezca siempre y cuando ese mejor parecer no obstruya o impida el parecer de sus pares. La existencia de familias monoparentales no impide la existencia de familias heteronormativas e incluso la existencia de niños sin responsable o tutor. Las iglesias no son instituciones ni deben ser representadas de tal forma ante todos aquellos que no compartan los contratos sociales generadas al interior de las mismas. México, desde la Reforma, es un país laico y como tal debe sostener su identidad jurídica y fundamental para todos aquellos sin importar su religión, credo, preferencia sexual o género. En este sentido es vital que todos los ciudadanos comprendamos la importancia de mantener principios de equidad a través de los derechos humanos que nos corresponden como miembros de la raza humana. Para mi cualquiera que quiera limitar el ejercicio de tales derechos está en contra de mi mismo sin importar si la persona que soy se ve afectada por dicha propuesta de limitación de esos derechos. En la continua transformación social e ideológica de los seres humanos es fundamental evitar que cualquier minoría por serlo deje de verse representada en los derechos fundamentales, al contrario, toda sociedad debe ser juzgada por su capacidad para representar a las minorías en el cuerpo jurídico que los rige.

Es en este particular punto que considero una obligación apremiante evitar que se siga intentando limitar los derechos fundamentales de los seres humanos. Así como exijo que se le permita a los católicos mantener una ideología retrógrada y mitológica, exijo que estos no puedan atentar contra el derecho de los otros para hacer uso de las leyes vinculantes a todos los miembros de este país. En la existencia de estos derechos es que reside nuestro futuro como una sociedad capaz de vivir en paz y supuesta armonía. Hoy parece que los miembros de la iglesia católica comienzan a imaginarse este país dividido entre ciudadanos de primera y de segunda, donde el estado se ve incapacitado para sostener la certeza jurídica que al mismo le fue conferida como responsabilidad y dejando en manos de los ciudadanos la responsabilidad de no retroceder ni un paso ante estos grupúsculos elevados por su propia mitología que atentan contra los derechos por los que se ha derramado tanta sangre para conseguir.

El respeto no reside en dejar que se diga cualquier cosa, el respeto reside en asumir que cada quien tiene derecho a pensarlo pero no a imponerlo ni manifestarlo cuando atente contra los derechos humanos. La importancia de que los ciudadanos nos comprometamos públicamente con la idea combatir estas ideas que buscan limitar las posibilidades y derechos de nuestros pares. Esta no es una batalla por las minorías, esta no es una batalla a favor o en contra del género o preferencia sexual de las personas. Oponerse a la marcha por la familia es defender nuestros derechos fundamentales y garantizar que será el estado quien norme el comportamiento de los ciudadanos, por encima de las mitologías o fantasías de unos cuantos que trastocan sus propios fundamentos para inmiscuirse en la vida pública de este país. Esto, no nos equivoquemos, es una batalla que debe ser afrontada más temprano que tarde si no queremos encontrarnos en unos años dentro de alguna de estas minorías que hoy nos pueden resultar lejanas pero que a fines prácticos son clave para comprender que en este país y a los ojos de la ley, todos tenemos que ser iguales.

jueves, agosto 25, 2016

Socialismo Inc

Sistema de organización social y 
económica basado en la propiedad y
 administración colectiva o estatal de los medios 
de producción y distribución de los bienes.

Definición de Socialismo 



Hagamos una lista de palabras:

Contrato colectivo de trabajo
Sindicato
Patron
Administradores
Distribución equitativa de la riqueza
Salarios controlados
Seguridad Social
Servicios médicos
Equidad
Competitividad

Si presentáramos esta lista a un especialista en geopolítica seguramente nos diría que todas ellas caben en el campo semántico del socialismo. En realidad estoy de acuerdo en esta supuesta afirmación pero tendría que decir que en realidad todas estas son características de la liga deportiva más exitosa en la historia de la sociedad organizada: la NFL. La liga profesional de futbol americano, que irónicamente existe en Estados Unidos, es la muestra más viable y concreta para demostrar que un modelo socialista consensuado entre las partes puede ofrecerse a si misma como una transformación viable del capitalismo neoliberalista actual. ¿Dije ya la palabra ironía?

Resulta curioso pensar que la idea de socialismo, que genera una serie de conflictos políticos y culturales en Estados Unidos, pueda ser aplicada e instrumentada de manera casi impecable en uno de los mayores símbolos del capital norteamericano: las ligas deportivas profesionales. A diferencia de la NBA o la MLB, la NFL se rige por un sistema equitativo que permite mantener la competitividad en los 32 equipos que la conforman. Año con año la liga produce billones de dólares en ganancias que se reparten de manera equitativa entre los equipos, esta es la razón por la que una ciudad como Green Bay puede competir con Dallas en un domingo cualquiera.

La NFL no se rige por expandir la pobreza entre sus miembros, al contrario, es una liga diseñada para aumentar progresivamente las utilidades que genera el espectáculo y mantenerse en acuerdo con los jugadores para la repartición de las mismas. Este acuerdo se realiza entre los dueños de los equipos y los jugadores utilizando como mediador a la liga. Es decir, en la NFL los patrones y los obreros representan dos partes que equitativamente se aproximan a las negociaciones asumiendo que existirá un árbitro neutral llamado Comisionado. Si bien ambas partes tienen un interés equitativo en las negociaciones se mantiene una separación entre las expectativas de la repartición de las utilidades que la liga genera. Por un lado los equipos defienden su posición como empresarios que deben generar una ganancia neta y directa a sus bolsillos, por el otro lado los jugadores se reconocen como los medios de producción y por lo tanto la única opción viable para que dichos empresarios generen recursos. Por un lado están los patrones inversionistas y por el otro los medios de producción que asumen, ante el claro éxito del producto final, que se tiene que llegar a un acuerdo que beneficie a ambas partes.

La figura del Comisionado resulta vital para explicar el éxito del modelo de negocios. Para la existencia de este sistema se requiere que tanto obrero como patrón reconozca que el comisionado será la figura que rija sus relaciones comerciales y de comportamiento. Esta renuncia por ambas partes permite la equidad en las posibilidades de cada negociación. Si bien el Comisionado es la figura que sostiene el equilibrio, su constitución sería el CBA (Collective Bargain Agreement) que en realidad es un contrato colectivo de trabajo que mantiene por escrito los acuerdos generales y particulares por los que la relación se regirá. Cada uno de estos contratos ha sido cuestionado por los medios, los jugadores y los dueños de distintas formas a través de la historia de la liga. Invariablemente se considera que alguno de los lados sale perdiendo en cada negociación. Sin embargo, la liga se sostiene sobre estos acuerdos hasta que expiran porque, ahí está el gran detalle, los CBA no son eternos y por lo tanto cada vez que la expiración del CBA se acerca los cimientos de la liga se cimbran y todo mundo se prepara para lo peor: una huelga o impasse que evite que la NFL entregue su producto a los espectadores como normalmente sucede.

¿Pero qué rige el CBA? Este contrato entre patrones y empleados regula de manera global e integral cada posible escenario que se presente en su determinada duración. El CBA por ejemplo, regula los salarios de los jugadores imponiendo un tope salarial a los equipos, evitando así que los que tengan más dinero puedan romper la equidad frente a los equipos más pequeños. Es claro que el PIB de una pequeña ciudad como Buffalo, NY no puede equipararse a una ciudad como Miami, FL pero en el campo de juego ambos son capaces de competir en cualquier circunstancia. ¿Por qué? Simple, Miami y Buffalo pueden gastar un máximo idéntico y deben gastar por encima de un mínimo idéntico en salarios de sus jugadores. Al mismo tiempo, ambos equipos reciben una parte idéntica de las ganancias que genera la liga de manera integral. Claro que este modelo solo funciona cuando hay suficiente riqueza para repartir y si somos honestos más de un equipo de la NFL genera más riqueza que algunos países del tercer mundo. Otro de los temas trascendentales del CBA es que regula el comportamiento de ambas partes. Desde el consumo de PED (Performance Enhanced Drugs / Esteroides) hasta el código de ética, este documento pone reglas muy claras sobre la imagen pública de la liga. Una vez más, es el Comisionado quien ejerce esta disciplina pero el proceso puede ser apelado por ambas partes y en algunos casos hasta llegar a un juez federal especialista en el documento cuyo mandato resulta definitivo. Una vez más, es este código de comportamiento el que genera discrepancias entre ambas partes sobre el mandato del Comisionado pero en última instancia es siempre el CBA el código que determina la viabilidad o no de las decisiones de esta figura.

Es claro que la NFL no es perfecta, ni como sistema ni como liga deportiva, pero también es muy evidente que si existe la perfección el sistema adoptado actualmente para mantener la equidad entre las partes es lo más cercano que hemos estado de observar dicha perfección. Casos como el black out (sistema que obliga a suspender la transmisión del partido en el área del local si este no logra vender el 85% de las localidades en el estadio) son decisiones que a la larga han beneficiado directamente al espectáculo aunque generen cierta animadversión entre los jugadores, dueños y espectadores. La NFL todos los domingos de su temporada presenta un producto exquisito y equilibrado que sostiene continuamente su capacidad histriónica y épica generando riqueza para todas las partes. Hay cientos de detalles más que podría mencionar sobre la equidad en la liga, muchos datos y anécdotas que podrían ilustrar a detalle cada instancia pero creo que el tema de la selección colegial de jugadores ejemplifica a la perfección el diseño socialista de la NFL.

Cada año los 32 equipos de la liga pasan por un proceso de selección de jugadores llamado Draft. En este proceso cada equipo tiene un lugar específico durante las 7 rondas que dura la selección de los jugadores que provienen de las ligas no profesionales de futbol americano colegial en Estados Unidos. El orden de selección está determinado pero puede ser intercambiado por los equipos en absoluta libertad para obtener otro lugar de selección o bien, jugadores a cambio. Los equipos no intercambian dinero entre ellos aunque cada jugador tiene un cierto valor al igual que cada ronda del Draft. Obviamente la selección 1 del Draft es mucho más valiosa que la selección 22 o la 135 puede superar a la 200. El orden se determina de la manera más democrática y socialista posible: el peor equipo del año anterior elige primero y el mejor (ganador del Super Bowl) elige al final de cada ronda. Finalmente, en el último CBA, se instauró un sistema de tabulador para el pago de salarios de para novatos que provienen del Draft en un esfuerzo de los veteranos por evitar que la mayor parte del dinero de los salarios fuera a parar a manos de jugadores que eran excitantes promesas pero no siempre realidades. ¿Por qué los veteranos buscaron esta decisión? Simple, una selección de primera ronda podía aterrizar un contrato de 70 millones de dólares sin haber jugado un solo partido mientras que un jugador establecido podía percibir hasta un 50% menos. En la NFL te pagan por tu talento o bien puedes lanzarte a la agencia libre a buscar otro equipo al final de tu contrato.

¿Por qué los electores norteamericanos están dispuestos a aceptar el socialismo como el sistema de su entretenimiento predilecto pero evitarán a toda costa verlo en el Salón Oval? No lo sé. Es una de esas contradicciones que sorprenden a cualquiera que analice los datos de nuestro vecino del norte. Pero lo que más me sorprende es ver que la NBA y la MLB se niegan a adoptar este mismo sistema que ha probado más allá de toda duda razonable ser una mina de oro. ¿El resultado? La NFL día con día supera el margen de las demás ligas profesionales de Estados Unidos en crecimiento de recursos, ratings y cuota de mercado. Es simple, el secreto de la liga es el mejor guardado en el mundo: el puto socialismo puede funcionar.

jueves, agosto 18, 2016

#VotaPorMatrix

                                                                                                   

You know, I know this steak doesn't exist. I know that when I put it in my mouth, 
the Matrix is telling my brain that it is juicy and delicious. 
After nine years, you know what I realize? 
Ignorance is bliss.  

Cypher



El mundo que percibimos no es el mundo en que vivimos. La experiencia de vida de un adolescente de 18 años en un bar en Nueva York no es la misma experiencia que un adolescente de 18 años en Siria. Al menos eso creemos, la idea de concepción que podemos arrastrar del mundo nos dice que un chico en Nueva York y un chico en Siria no pueden tener la misma experiencia debido a las circunstancias geopolíticas en las que viven. La realidad es que esas experiencias no son importantes, no en un sentido trasversal de importancia al menos. Moviéndonos de lo particular a lo general ambas son experiencias de un chico de 18 años y ese campo semántico, por ponerlo de alguna forma, determina ciertos aspectos de identidad que pueden trasladarse hasta decir que sus experiencias son similares y por lo tanto pueden ser estudiadas desde un ángulo primitivo. Las dos experiencias son reales, al menos eso creen los dos.

The Matrix es la película de mi generación, seguida posiblemente de Fight Club por la importancia cultural que sostienen en la identidad delimitada por la verbalización que las aptitudes tecnológicas traen consigo. En otras palabras, todo mundo tiene una opinión de The Matrix en mi generación. Neo es el Han Solo de los míos, Morpheus es nuestro Yoda y Trinity es nuestra Lara Croft (resulta extraño pensar que para encontrar una figura épica heroica femenina tenga que recurrir a los videojuegos). Pero en realidad, ¿Qué es The Matrix? The Matrix es una simulación satisfactoria que conduce las aspiraciones de sus participantes para evitar que descubran que se encuentran en una simulación. The Matrix no es el mundo real.

El sentido de autenticidad que trajo consigo la película marcó profundamente a mi generación. Creo firmemente que una buena parte de los fanáticos de The Matrix han votado por un candidato que a todas luces es igual de inepto que los otros pero que trae consigo la etiqueta de auténtico. Aunque se trate de un auténtico imbécil la importancia de la sensación que produce estar frente a la autenticidad es suficiente para otorgarle el control de nuestra vida geopolítica. Si, lo estoy diciendo, creo que la gente que le gustó The Matrix puede votar por Donald Trump o Andrés Manuel López Obrador dentro de los siguientes 48 meses. Es en este punto donde me pregunto si en realidad mi generación sería capaz de reconocer que estamos mucho más cerca de Cypher que de Neo. Aunque parezca que la verdadera búsqueda de Neo es la realidad, por ende auténtica, es Cypher quien mejor se aproxima a esta característica. Cypher conoce The Matrix y conoce el mundo real y, dado que cuenta con ambas herramientas por al menos una tercio de su vida racional, toma una decisión educada en la que elige refugiarse en la simulación. Cypher no es épico, pero no por eso podemos dejar de lado que lo fue o que en algún punto de su vida fuera de The Matrix compartió los ideales de Morpheus con la misma intensidad que Neo. Cypher nos da a entender que en algún punto Morpheus pensó que él era el elegido y después ya no. Si Morpheus podía equivocarse eso le daba a Cypher toda razón posible para dudar sobre todo lo demás. Incluida su relación con lo auténtico. Cypher no era un farsante.

Esta búsqueda por lo real, por lo auténtico, por la cosa que si es lleva a toda mi generación en una búsqueda intensa por estos adjetivos. Si hubiera que definir una característica única de la literatura que nos comprende podríamos afirmar que al menos esperamos que se considere auténtica. No importa si es bueno o malo, lo auténtico tiene un peso específico inevitable para los nacidos en los 80’s. Es extraño pensarlo pero nuestros padres vivieron en The Matrix sin rebelarse, excepto algunas contadas excepciones que claramente tomaron la píldora roja, el resto asumieron que la simulación era satisfactoria. Después llegamos nosotros y asumimos que era mucho más importante vivir en un mundo postapocalíptico de mierda siempre y cuando pudiéramos distanciarnos de las generaciones anteriores asumiendo que nosotros si vivíamos la cosa real. Finalmente está la generación que nos sigue, la generación que tiene al alcance de sus manos ambas experiencias y que elige, claramente, regresar a la simulación con la esperanza de cambiar las reglas de la misma como si esta fuera una posibilidad más allá de aprovechar los pequeños errores del sistema.

Nuestra relación se sostiene desde la capacidad que tenemos para considerarnos outsiders y mucho más importante, ignorar toda generación anterior que considere haber logrado lo mismo. Si nuestros padres trataran de explicarnos que su experiencia fue mucho más real que la nuestra los miraríamos con la superioridad moral de quien se siente capaz de enmarcar experiencias entre lo real y lo simulado y simplemente diríamos: eso te hace creer The Matrix. ¿Cómo logras constituirte desde esa superioridad? ¿En que sentido te sientes capaz para extrapolarte de la sensación de que tú eres tus padres para tus hijos? No lo sé. Creo que como generación nuestra relación con la búsqueda de lo real, aunque sea una mierda, parece justificar cualquier decisión que tomamos. Trabajos de mierda, políticos de mierda, literatura de mierda, televisión de mierda, relaciones de mierda, pero todas y cada una de ellas es real, tan real como el plato de potaje que Mouse se atreve a cuestionar a bordo de la Nabucodonosor y que al final se pregunta si no sabe a pollo porque el pollo sabe a cualquier cosa. Por eso los que se reinsertaron en The Matrix nos miran con la ironía de quien no entiende nada y puede que tengan razón. Es posible que nuestra relación con lo real sea tan absurda como suena, puede que simplemente seamos otra manifestación de la anomalía y que esa anomalía sea la regla más estricta del sistema. Goldstein bañado en píldoras azules mientras baila Chumbawamba en una tardeada al sur de la ciudad.

domingo, agosto 14, 2016

La medalla de la soledad

Veo deportes todo el tiempo. Eso significa que me siento experto en deportes y que considero cualquier opinión ligeramente desinformada una afrenta personal. Cada equis número de años se presenta una justa deportiva con características idiosincrásicas distintas y que por ende definen el espíritu y lo que se espera de dicha justa. El Superbowl, la copa del mundo, la eurocopa, la copa América, los Grand Slam, el mundial de Rugby, las finales de la NBA, la Champions,  las olimpiadas y hasta la serie mundial tienen su propia identidad y sus propios méritos. Consumo una buena parte de mi vida viéndolos todos o al menos todo lo que se puede ver de cada uno en la comodidad de un sofá café. El deporte demanda mucho tiempo de sus espectadores y sus espectadores demandan mucho de su deporte.

Por desgracia vivo en un país donde el deporte es una farsa. No quiero decir que los deportistas mexicanos sean unos farsantes, al contrario, en muchos casos son jóvenes comprometidos con sus disciplinas que hacen lo mejor que pueden dadas las circunstancias que tienen. En este caso particular me gustaría decir que circunstancias no sólo se circunscriben a instalaciones, inversión o temas financieros y de entrenamiento, el principal problema de las circunstancias del deportista mexicano son las exigencias y las expectativas. Así como todo futbolista sabe que sus piernas cargan las esperanzas de un país, todo atleta olímpico sabe que “mejoré mi marca personal” es la salvaguarda de todas las circunstancias. En lo particular este tema de las exigencias y expectativas es la razón por la que el nivel de inversión, atención, instalaciones y cobertura mediática recae como una piedra de 8 toneladas sobre el futbol. El futbol es el epicentro de la visión social de México. El resto de los deportes no superan la importancia coyuntural de algún evento magno donde, si el deportista tiene lo que se necesita y logra un buen resultado, habrá chispazos de atención hacia esa disciplina. Una buena parte del tiempo a los mexicanos les importa una mierda si las instalaciones de los clavadistas son las adecuadas o si nuestros levantadores de pesas cuentan con el equipo necesario.

Supongamos por un momento que lo que acabo de decir suena injusto. Digamos por el bien de este párrafo que el deporte como un entorno debería repartir de mejor manera el dinero público y por ende las expectativas y exigencias. Honestamente, y si nos bajamos del tren del mame un segundo, esperar equidad en el deporte es ser imbécil. El principio básico del deporte es romper la equidad, la meta de todo deportista o conjunto que compite es levantarse por encima de los demás competidores y recibir el máximo reconocimiento a la diferencia: el primer lugar. Cada justa olímpica se habla de Joaquín Capilla, hay unas instalaciones deportivas que llevan su nombre y seguramente en alguna ciudad habrá una avenida con su nombre. Pero Joaquín Capilla no es relevante. Es más, algún lector seguramente en este instante está googleando el nombre de Joaquín Capilla para no sentirse fuera de la conversación, háganlo, la historia de Joaquín Capilla es increíble, pero por más increíble que nos parezca sigue siendo absolutamente inútil al tema del deporte mexicano. Joaquín fue un tipo que sobresalió por sus propios medios y méritos en un país donde sobresalir no es la expectativa o la exigencia.

La ausencia de eventos y ligas profesionales en México proviene de la poca importancia que los espectadores le dan a dichos deportes. Si bien el basketball es un deporte muy practicado en México, la realidad es que una buena parte de estos aficionados no pagarían un boleto por ver un partido de jugadores nacionales cuando tienen la NBA al alcance de su tele. Las competencias de clavados internacionales en México son ignoradas por la masa crítica de fanáticos, el futbol americano colegial ha perdido rápidamente su brillo en las gradas y hasta la liga mexicana de baseball tiene problemas para llenar estadios en la Ciudad de México donde hay 20 millones de habitantes. Pero el futbol tiene los ratings más altos y la mayor asistencia a los estadios en relación costo/beneficio por boleto. Eso provoca que cuando una clavadista tira 7.5 en las olimpiadas no sea ni la mitad de relevante que cuando la selección pierde con Corea del Sur en el partido clave de la eliminación olímpica. Sin embargo si uno pone atención a las redes sociales, recomiendo ampliamente no hacer eso, suena como si la clavadista y el futbolista debieran tener el mismo soporte financiero y estructural por parte de las confederaciones  e instituciones deportivas del país. De hecho, la clavadista recibe mucho más dinero por parte del estado que el futbolista, el futbol es un programa autosustentable y los clavados no. La realidad es que nadie puede determinar la atención, emoción e involucramiento de los aficionados en un deporte.  Así como resulta imposible definir que la estructura y apoyo financiero de un estado produce deportista de élite.

Claro que ayuda, es decir un adolescente que compite en una disciplina por la que nadie pagaría un boleto tendrá mejores posibilidades si recibe apoyos y becas por parte del estado que uno que no. Pero asumir que dichos apoyos garantizarían que el adolescente forme parte de la élite del deporte es no saber nada de deporte. Asumir que Usain Bolt se convirtió en el hombre más rápido  del planeta por la increíble inversión y estructura de la hermana república de Jamaica es absurdo, pensar que los etíopes y asiáticos rebasaron a México en la caminata como deporte por las estructuras y apoyos financieros es ridículo. En Rio 2016 países como Bielorrusia, Kazajistán, Puerto Rico, Irán, Kenia, Vietnam, Uzbekistán, Fiyi, Kosovo, Malasia, Kirguistán consiguieron antes que México una medalla olímpica. Ninguno de estos países invierte más que México en apoyo y estructura para la competición. Los deportistas de estos países consiguieron medallas porque tuvieron algo que los deportistas nacionales no, una exigencia y expectativa mucho mayor. En pocas palabras lo desearon más, se preparan mejor, se sacrificaron más. Julius Yego, keniata campeón mundial de lanzamiento de jabalina, aprendió a lanzar la jabalina viendo videos de Youtube. No estoy diciendo que de ver videos de Youtube llegó a ser campeón mundial pero es claro que hoy en día hay al menos 3 jóvenes mexicanos que reciben algún tipo de ayuda del estado en esta disciplina y que nunca calificarán a unos Juegos Centroamericanos, donde la competencia se limita mucho. ¿Por qué? Porque no tienen lo que se necesita. Una buena parte del dinero que el estado invierte en disciplinas olímpicas tendría que dedicarse a destruir sueños, a orillar a estos jóvenes a encontrar su verdadera vocación, a desearlo lo suficiente. La realidad es que muchos programas deportivos estatales son clubes de participación democrática donde el simple interés por formar parte es suficiente para entrar.

Esta no es una diatriba a favor del estado y en contra del deportista mexicano. Es obvio que sería maravilloso contar con una estructura burocrática funcional donde el dinero que se invierte en realidad mejore las posibilidades de los deportistas en mi país. Pero la realidad es otra, la realidad es que estas federaciones e institutos son hogar de corruptos e imbéciles que no sienten ningún apego por el deporte o por su viabilidad. Esa es la realidad de este país pero quiero creer que también es la realidad de algunos de los países con medallistas olímpicos. No somos los únicos que viven esta situación. Lo que me preocupa es que esa apatía política ha impregnado a los competidores que lejos de envalentonarse por la falta de apoyos y usar la rabia que produce la impotencia como motor para competir se suben al avión con la justificación para la derrota en el equipaje. Deportistas que compiten por debajo de su nivel en el momento más importante y que en la zona mixta de medios tienen preparada la lista de inconvenientes que tuvieron que sortear para llegar y competir. El deporte olímpico es el hogar de las historias más increíbles de superación y lucha, probablemente sea el último hogar de la épica mundial donde las hazañas quedan en la memoria de todos los espectadores. Los juegos olímpicos son eso, la puerta al olimpo, a la inmortalidad de sólo aquellos que lo desearon lo suficiente. Hoy México no tiene lo necesario, aunque en cuestión de federaciones y estructura nunca lo ha tenido, para competir y vencer, no tiene lo suficiente para subir al podio y mirar con esa ligera superioridad a sus rivales y volverse eternos. Porque al final esa es la diferencia entre unos deportistas y otros, ese oro colgado en el cuello que significa que no hay paridad que no hay equidad, que eres el mejor.

martes, julio 26, 2016

Nunca me gustó Tierra Adentro

Este no es un país, es una sensación. No recuerdo donde lo escuché pero constantemente lo recuerdo. Últimamente siento que esa sensación es la de convulsión. La convulsión que produce dudar de todo, atacar a todo, insultar a todos, un poco el efecto Little Finger ( "He would see this country burn if he could be king of the ashes." Varys ).

Hace unas semanas se levantaron las hordas de la contracultura para anunciar, desde la suposición y la capacidad intrínseca de "atar cabos", que Tierra Adentro desaparecía. Me gustaría aclarar que durante mis años de la desesperación (periodo que transcurrió entre que fui capaz de escribir un poema casi decente y logré ser publicado) jamás pensé en acudir a Tierra Adentro. Me parecía el hogar de una generación de escritores demasiado cómodos en la posibilidad del estado patrocinador y muy poco ocupados en escribir un legado. En mi defensa diré que aún lo pienso y que creo que Tierra Adentro es el resultado de un sistema estatizado de administración de la cultura, aunque pensarlo no sea en mi defensa realmente. 

Años después publiqué en el blog de Tierra Adentro  (http://www.tierraadentro.cultura.gob.mx/la-caida-del-capitan-america/) un texto que me pidió Rodrigo Castillo para hablar del Deflategate, ¿Por qué acepté? Primero porque me moría de ganas de escribir sobre una de mis pasiones, el futbol americano, segundo porque desde que Mónica Nepote, Rodrigo Castillo y Mauricio Salvador estuvieron a cargo del programa me sentí cómodo con la idea. Reconcilie la idea detrás de un esfuerzo con la capacidad del esfuerzo para convertirse en algo bueno. Mónica, Rodrigo y Mauricio son tres personas que admiro por distintas razones, algunas estéticas, otras empáticas pero principalmente porque la honestidad y pulcritud con la que lograron manejarse en una de las posiciones más sucias de la cultura estatizada superaba a veces su propio sentido de supervivencia. 

Sobre ese periodo en Tierra Adentro se podía hablar de futilidad, alcance del programa, intenciones estéticas o literarias, incapacidad logística o el dolor de testículos que era cobrar una colaboración. Pero no se podía hablar de corrupción, favoritismos o malos manejos, Tierra Adentro se convirtió en un escaparate plural y profesional para los "jóvenes escritores mexicanos". Tierra Adentro abarcó todos los temas posibles, se hizo de una visión (que se puede compartir o no) desde la cuál poner al alcance de la mano de todos los interesados un canal de exposición. 

Siendo honesto nunca me gustó Tierra Adentro, podría rescatar algunos libros de gente que no soporto y repudiar algunos otros de gente que adoro. Pero esa pluralidad fue intencional y valiosa. Ahora resulta que vienen unos cuantos godos emocionales a prenderle fuego a este legado. Desde una trinchera tan corrupta y cuestionada como es el Círculo de Poesía, los enanos (porque eso son, enanos) que llevan años cuestionando la honestidad detrás del equipo de Mónica, honestidad que obviamente afectó sus intereses económicos y políticos, se levantaron desde la estupidez y la antorcha. Aunque en su defensa diré que nunca tuvieron mucho más para levantarse. 

Pero eso no me incomoda, los Little Fingers del mundo son parte del ecosistema donde comparten lugar con las rémoras y los parásitos y específicamente estos parásitos (los Bojojo, los Alísitos, Los enfants terribles de su sala en la Narvarte, los del juego de tronos de los 12 mil pesos) son una parte escencial para la vida cultural de un país. Son el lado oscuro de la fuerza, en pendejo, pero eso son. Lo que me incomoda es el extraño silencio, la pasividad con la que los defensores de las letras y derivados, se aproximana a este tema. La incapacidad de tomar una postura y defender a esos que abrieron puertas, dejaron pasar y no se beneficiaron más allá del salario que corresponde un por una labor definida. ¿Por qué fingimos que esto no importa? ¿Por qué en la comodidad de la discreción somos capaces de diseccionar la corrupción alrededor del Círculo pero en público seguimos teniendo miedo a declarar una postura? 

Si no podemos defender a los honestos, ¿a quién chingados vamos a defender? Si dejamos que los corruptos se adueñen del discurso ¿eso no nos hace cómplices? Tan cómplices como ser jurado de un premio y dárselo a tu cuate, tan cómplices como buscar que el que no te beneficia no se beneficie, ¿tan cómplices como los que sabotean y golpetean al servicio de un interés, pendejo pero oscuro? Eso me preocupa. Supongo que por eso escribo esto, para sentir que no estoy abandonando a esos que hacen algo que no me gusta pero que lo hacen bien, que lo hacen alejados de la politika kultural mejicana, los que no se benefician y cumplen su labor en silencio. 

Me gustaría ver a más de ustedes, de nosotros, levantarnos y defender a la gente que estuvo en Tierra Adentro haciendo las cosas bien. No por ellos, ellos no necesitan ser defendidos, su historial intachable los defiende bastante bien. Pero por nosotros, porque se supone que en esto creemos y que este es el mundo que queremos. Auque parezca que en realidad estamos de lado de los reyes de las cenizas.

viernes, enero 23, 2015

Angustia


Esta cosa, la forma en que las constelaciones te hacen sentir. La complejidad del testigo porque el testigo tiene el valor condicional de un mueble. Se resume a esto: si observas es porque no participas y si no participas es porque no estás involucrado, aunque la noción de estar involucrado sea lo único que necesitas para estar en paz, en armonía. Las estrellas tienen ese efecto, quizá, a mil millones años luz, se esté gestando la piedra que concluirá nuestra presencia como especie dominante en este planeta. Quizá se gestó hace mil años y el día sea mañana, eres el testigo de tu propia muerte enfriándose conforme transita el vacío espacial. Desde esa perspectiva el pensamiento abstracto es válido, trascendental, es la única manifestación viable de los millones de conciertos a los que asistes con sólo mirar al cielo. Posiblemente eso es todo lo que comprendemos por manifestación natural, la suma de las imperfecciones con las que la naturaleza coloca en su exacta magnitud la vida. Suponiendo que la naturaleza es la única fuerza no racional de este planeta, podemos acordar con ella que su sentido de ironía está muy desarrollado. ¿Quieres sentirte miserable? pasa los dedos por una mesa hecha de madera real, date el tiempo de encontrar cada arruga, imperfección, corte, desviación y canal que el tiempo alojó sobre este material que aún ahora, industrializado, encuentra la forma de manifestar su magnitud y hacerte sentir en tu justa medida. La justa medida siempre es miserable.

Pero no se trata sólo de eso, aunque esa cosa se manifieste continuamente sin dar una tregua a la reflexión o a la muerte, asumiendo que la muerte es la dosis correcta de vida, aunque esa cosa que te disminuye a tu mínimo común denominador cuando te enfrentas a la manifestación de la vida no sirva realmente de nada, la autocrítica es inútil, es una autolaceración que palpita pero no vive. Aunque seamos capaces de emular la conciencia máxima sobre el universo, esto no deja de ser un simulacro, un petardo cargado en pólvora que a lo más se lleva consigo una mano o algunos dedos. Comprender la insignificancia es también una pretensión de magnificencia, es sentarse frente a un espejo y asumir que el tú abarca el reflejo, la pretensión de la intimidad que produce verte a ti mismo y sólo poder reducirte a ti mismo sin ejercer el acto más grande de conciencia posible, todo lo que puedes observar es otro. Asumiendo que la otredad sea un símbolo del yo, o que el yo sirva de algo para la composición del otro que si bien en el espejo es esclavo de la dinámica de observarse, en la fotografía y la pintura manifiesta finalmente su autonomía orgánica al cortar todo lazo posible con el origen de la imagen. Tú no eres necesario para que exista una imagen de ti. Aún más lejos, esa imagen de ti en ninguna forma eres tú, ni siquiera cuando eres tú el único que pudiera ser capaz de percibirla. Supongamos por un instante que también eres un testigo de ti y como testigo no estás involucrado, aunque estar involucrado fuera lo único que podría traerte paz o permitirte evolucionar hasta algo más que un acto reflejo de la conciencia que trata de permear la naturaleza orgánica de todo lo que te rodea. Supongo que por eso el concreto, máxima intervención humana del entorno, es liso, tan liso como sea visiblemente posible.

Entonces se fragmenta todo lo posible, porque si pensamos que la otredad, el desconocimiento del otro inicia en la imagen tendríamos que pensarlo dos veces, no existe mayor ignorancia que nuestra propia composición. Suponiendo que entonces la falta de conciencia de la naturaleza genere la indulgencia con que las manifestaciones orgánicas se ignoran a si mismas en sus propias características. El árbol no sabía que estaba compuesto de anillos concéntricos en una superficie rugosa que puede desmoronarse en pequeños fragmentos que agreden al tacto, mucho menos entendería que aún bajo el procesamiento industrial estas características intrínsecas al material se sostienen en la mesa que hemos mencionado antes y que ni siquiera por azar podrían concebir que esas pequeñas características que sobreviven al proceso natural e industrializado pueden generar la angustia de la nimiedad en quién es capaz de percibirlas, narrarlas o describirlas hasta el hartazgo como un proceso de terapia que irá disolviéndose conforme dicha angustia desaparezca. Si mi reflejo no es mío, aunque pueda verlo, mucho menos la composición carbónica, atómica, orgánica, entrañable que me constituye y que haría sonrojar a cualquier inteligencia superior que descubriera que todos los días convivo con la otredad de mi reflejo, de mi imagen y que al mismo tiempo ignoro por completo lo que me compone en términos orgánicos, ya ni siquiera en términos emocionales, complejos, racionales, de angustia. Ignoro el color de mi hígado aunque pueda asumir que no debe ser distinto a la imagen que encuentro de un hígado en cualquier lugar, porque la sorpresa que produce la mucosa que de mi propio organismo y que si bien para mi no va más allá de la forma en que este organismo reacciona a la vida, pero que esa misma vida me es imposible de considerar porque no conozco su ausencia, su pausa, su mínimo común denominador. El árbol no sabe qué es árbol así como yo soy incapaz, en realidad, de saber que soy yo. Ni siquiera en las manifestaciones más pseudofilosóficas, pseudomágicas y pseudomusicales, ya que entonces la ironía es la única aproximación de respuesta a todas estas preguntas, levantar los hombros y decir soy tan ignorante de mi mismo como lo soy de todo lo demás y sin embargo he dedicado cada instante que poseo a transformarlo todo porque es esa transformación lo único que me permitiría acercarme, ya no a mi mismo desde la otredad, sino al significado que eso tendría que tener conforme la angustia me absorbe en un ciclo que no puedo detener, ni manifestar de otra manera que no sea poniéndome por encima de ella, como hago con mi reflejo.

Porque la cosa, como tal, no es nada. Pero esa palabra nada se recompone constantemente hasta formar una idea común que desaloje la ignorancia de su propia concepción y se autorregule hasta ser una idea ligera que se aloja durante un rato y que después podrá ser borrada con cualquier manifestación grandilocuente de mi propio yo. Aunque ese yo en realidad siempre se trate del todos que recompone mi presencia aquí como una especie dominante y no como un individuo cuya fragilidad se manifiesta en algo tan simple como el paso del tiempo. Proponiendo que el tiempo sea un lenguaje, las imágenes serían sus adjetivos y las manifestaciones orgánicas de características individuales algo más parecido a los sustantivos dinámicos que recomponen constantemente la forma en que ese lenguaje se utiliza al nivel de una comunicación. Considerando también que, para que esa comunicación exista, requiere de un interlocutor válido y que pueda desarrollarse intelectual y dialécticamente a la velocidad del emisor que en este caso se considera tan grande que podríamos, en poco tiempo, asumir que el tiempo, dado el tiempo es todo. Con esas consideraciones, podríamos recurrir a la salvaguarda que nos significa asumir que si el tiempo es una lengua, esa lengua está muerta hace mucho tiempo y que asimilarla sólo es un intento más por manifestar una complejidad que no se puede comparar con la existencia continua de un flujo donde navegamos como pequeñas rémoras que tarde o temprano serán expurgadas para dar lugar a otras que quizá sólo fomenten pequeñísimas características únicas que resultarían increíbles una vez industrializadas y que si se miran con atención sólo son un sinónimo de imagen, renunciando a que cualquier pensamiento sobre esa imagen conduce al yo.

Ya en esos instantes, la angustia comienza a disolverse conforme la respiración va retomando un cause mucho más armónico con la respiración de aquellos que a mi alrededor se manifiestan en confianza sin sospechar por un instante que su propia imagen, tan ajena e irónica me convence de otras miles de posibilidades que conviven entre el organismo que se manifiesta y la forma en que puedo ser capaz de percibirlos. Como si todo este asunto de irme reduciendo en este flujo, irme petrificando como rémora añorando la nunca confirmada posibilidad de transformarme en un fósil que se sostenga más allá de la imagen que manifestaba en vida, la otredad que me angustiaba a cada instante y que al final terminaría en una transformación carbónica que serviría para que unos otros cuantos testigos del futuro pudieran recombinar sobre sus mentes, privilegiadas o no, que yo fui una pequeña característica única que se manifestó de manera orgánica sobre el flujo que me correspondía y que ahora al alcanzarles en esta forma pudiera estar manifestando, de manera inequívoca y racional, la angustia que debería generarles ser sólo testigos de mi ínfima existencia.

Sólo espero que para entonces encuentren un buen árbol que les cubra la capacidad de considerar, con el mínimo común denominador que a estas horas y mirando a las estrellas, llamamos sombra.

jueves, abril 10, 2014

Mi tía Delfina.

Yo no tuve muchos adultos favoritos cuando era niño. En realidad puedo contar a unos cuantos y algunos dejaron de ser mis favoritos conforme fui creciendo. Mi tía Delfina fue mi favorita toda la vida. Cuando era niño y  era mi tía que daba los mejores regalos del mundo, cuando fui adolescente y me daba la certeza de que uno podía pensar lo que quisiera y ser feliz. En ella cabía toda la felicidad del mundo. Ahora soy un adulto y mi tía Delfina ha muerto, me lo dijeron en la comida frente a mis compañeros de trabajo y segundo a segundo la tristeza me iba invadiendo. Supongo que habrá algo de reciprocidad y sentiré tanta tristeza como sentí alegría cada vez que mi tía Delfina andaba por ahí, cerca de nosotros. ¿Saben? Era como un motor de risas, un grifo abierto de buena onda, una caja de chispitas de locura. Esta es la peor edad de todas, es la edad en que tus adultos favoritos se van a otra parte y te dejan con la sensación de que te toca relevarlos. Te toca a ti convertirte en el adulto favorito de alguien.

domingo, marzo 23, 2014

Rambo




Ítaca a lo lejos,
Ítaca como un objeto que duerme tranquilo en tu mesa de noche,
La paulatina mordacidad con que las hojas se esparcen en el piso
Un mapa que se descubre ante tus ojos y, en la interpelación del tiempo,
Tus dedos se llenan de tierra mientras acumulan fragmentos organizados.
¿Tiene sentido el cajón donde reposas tus temores?
Conforme el viaje se acelera, tu pulso determina centímetro a centímetro
El trazo de la barriga de tu barco, como si de eso se tratara todo,
Como si pudieras volver a casa y encontrar el buzón con el nombre de tu padre,
La espalda lacerada y el trópico inundando tu laringe,
Toses, toses, expectas el pecho a lo largo de una vereda que se tiende como río
Que ocupa en tu cabeza el lugar de un océano que satisface el vaso que pones antes de dormir.
Pequeño John, eres un viejo que muere a todas horas, entre todos sus recuerdos,
Eres una hojarasca de piel remozada sobre piel calcinada, sobre piel.
Ítaca se ha convertido en un suburbio de casas iguales,
De muertes iguales, cilindros que adormecen los sillones.
¿Qué hace tu cuchillo flotando sobre la el macramé de tu buró, John?
Como un faro de luz que se levanta en medio de la selva,
Tu brazo alcanza todas las noches la cruz de acero que te sirve de sombrero
Y rezas, como te enseñaron los mongoles que adormecías eternamente en tu viaje,
Nunca hubo Penélope en tu alcoba John, por eso las brisas te parecen humaredas
Fingidas de un hidrógeno fulgor, casa como muerde casa al perro que se larga,
Nadie dijo que Ítaca sería un lugar tan aburrido, tan absuelto,
Tan repleto de ministros y fanáticos de ese dios que huye cuando la primera flecha
Se atraganta en el murmullo de un niño que cruzaba la franja de tierra equivocada.
Estás ciego, tan ciego como se puede estar cuando la luz se te confunde por mañanas
En que anhelas que amaneces a la puesta del sol, con tus brazos ardiendo como mazos terribles,
Como muérdagos que penden de un hilo ante los dedos de otra Dafne.
De eso se trata todo, de volver un día y narrarse a lo largo de los barrotes que promulgan las ventanas,
De los negros que avecinan las tormentas con sus cantos inasibles, morirías si los sigues John, bien lo sabes.
Y ahí, la mesa de noche es el último buque de guerra a tu alcance,
Sus rieles que permiten que abras y cierres un ciclo de ligamentos donde guardas las postales,
Donde guardas las estrellas que te dieron por repartir la muerte en dosis moderadas.
Tú, asesino, soldado, hermano, hijo, nunca amante,
Te irás muriendo como todos los cadáveres que vuelven a Ítaca
Convencidos de estar llegando a casa.

lunes, septiembre 17, 2012

20 cosas que usted quería saber sobre el libro digital y nunca se atrevió a preguntar

Lo primero es pensar en el libro. Objeto. Entretenimiento. Vehículo de información. Objeto.
Lo segundo es preguntarse si el libro en papel es distinto al libro electrónico.

Lo tercero es abrocharse el cinturón y analizar detenidamente los siguientes veinte puntos.
Por último, lo importante es que lea, olvide y lea.

  1. El concepto de que todo debe ser gratis se lo debemos a la televisión. La caja nos enseñó que si existe un contenido, noticia, concepto o entretenimiento debe ser nuestro por apropiación, no por consumo.

2. El libro electrónico presenta soluciones a los problemas de los lectores pero no a los problemas de los grandes grupos editoriales.

3. Por piratería debemos entender la industria criminal que se dedica a reproducir copias no autorizadas de un producto para obtener beneficios económicos.

4. El libro electrónico es un formato digital. Los formatos no tienen la culpa de nada.

5. Hace mucho tiempo que la industria editorial hace oídos sordos a las necesidades de sus consumidores.

6. En cualquier sistema capitalista se reconoce que el consumidor obtendrá su producto de una u otra manera.

7. Existe una brecha moral, ética y social entre los creadores de los contenidos y los distribuidores de los mismos.

8. Nadie puede negar una relación directa entre la caída de los salarios y el aumento de consumo de copias ilegales de los productos.

9. El libro electrónico permite alcanzar un mayor número de lectores a un menor costo. Por alguna razón la industria del libro está en contra de este concepto.

10. Hace más de veinte años que el verdadero negocio de la industria editorial está en la administración de los derechos de autor y no en la producción de libros.

11. El consumidor piensa en el creador como una especia de Rico McPato que nada en dinero mientras que él tiene que arreglarselas con unos cuantos dólares para poder hacerse de los productos que le interesan.

12. ¿En qué momento se pensó que era una buena idea llamar a tus consumidores ladrones o piratas?

13. En una editorial gana más dinero un abogado que un editor.

14. El lector quiere más libros y a mejores precios. Eso no es una sugerencia, es una orden.

15. Los autores por fin pueden contemplar una opción distinta para hacer dinero con sus contenidos. Si tuvieran una buena relación con sus editores esta idea no les cruzaría por la cabeza.

16. De cada libro que se vende el 10% es para el autor. El resto se utiliza para costos, inversión, promoción y para pagarle a una horda de zanganos que no ayudan en nada al producto final.

17. Vender libros electrónicos es posible. Siempre y cuándo se respete al autor, al editor y al consumidor. Esta cadena de respeto lleva mucho tiempo rota.

18. México ha renunciado a ser un país de lectores. A pesar de esto, la gente sigue leyendo sin ponerse a considerar a la crítica o a la industria.

19. Actualmente nos corresponde hacer frente al cambio de formato, entre el físico y el digital, facilitar el tránsito del libro y reconciliarnos como universo alrededor del libro es una obligación que no podemos seguir posponiendo.

20. Las reglas del juego funcionaron los últimos 100 años. No funcionarán más. Es momento de sentarse y pensar realmente en lo mejor para una industria que podría ver este cambio como un apocalipsis individual.

¿Ha leído usted?

¿Ha pensado?

Va por buen camino.


http://201.148.53.39/literaturarevista/?p=306

viernes, noviembre 25, 2011

Inch by inch, fuckers





I don’t know what to say really.

Three minutes,
to the biggest battle of our professional lives,
all comes down to today.

Now either,
we heal as a team,
or we’re gonna crumble.

Inch by inch,
play by play,
till we’re finished.

We’re in hell right now, gentlemen.
Believe me.

And,
we can stay here and get the shit kicked out of us.
Or,
we can fight our way back … into the light.

We can climb out of hell.

One inch, at a time.

Now, I can’t do it for you.
I’m too old.

I look around, I see these young faces and I think,
I made every wrong choice a middle age man can make.

I pissed away all my money, believe it or not.
I chased off anyone who’s ever loved me.
And lately, I can’t even stand the face I see in the mirror.

You know, when you get old in life,
things get taken from you.
That’s part of life.
But, you only learn that when you start losing stuff.

You find out life’s this game of inches.
So is football.
Because in either game,
life or football,
the margin for error is so small.

I mean,
One half step too late or too early,
and you don’t quite make it.
One half second too slow, too fast,
you don’t quite catch it.

The inches we need are everywhere around us.
They’re in ever break of the game.
Every minute, every second.

On this team, we fight for that inch.
On this team, we tear ourselves, and everyone else around us to pieces for that inch.
We claw with our finger nails for that inch!

Because we know,
when we add up all those inches,
that’s gonna make the fucking difference between winning and losing!

Between living and dying!

I’ll tell you this:
In any fight,
it’s the guy who’s willing to die
who’s gonna win that inch.

And I know,
if I’m gonna have any life anymore,
it’s because, I’m still willing to fight and die for that inch
Because that’s what living is!
The six inches in front of your face!

Now I can’t make you do it!
You gotta look at the guy next to you.
Look into his eyes!

Now I think
you’re gonna see a guy
who will go that inch with you.
You’re gonna see a guy
who will sacrifice himself for this team
because he knows when it comes down to it,
you’re gonna do the same for him.

That’s a team, gentlemen.

And, either we heal – now! – as a team!
Or we will die as individuals.

That’s football guys.
That’s all it is.

Now, what are you gonna do?


Any Given Sunday, Al Pacino

sábado, noviembre 12, 2011

domingo, mayo 29, 2011

Instrucciones para escribir una columna cultural


1. Evite, sea como sea, parecer una columna de opinión. Recuerde que la estupidez del lector de suplementos culturales es apenas superior a la estupidez del columnista.

2. Recuerde constantemente su naturaleza underground, posmoderna, apocalíptica, irreverente y todo adjetivo que se le pueda anexar a su débil personalidad.

3. Repita constantemente su lugar de origen, que la gente entienda que no es que usted haya nacido así, fue la maldita frontera que lo convirtió en este guiñapo ultraísta que ahora escribe en
un suplemento para sobrevivir.

4. Parezca irónico. Si no sabe lo que es la ironía, no se preocupe, tarde o temprano la notará a su alrededor.

5. Jamás olvide porque le dieron premios literarios, no fue por su talento literario, fue por su manejo del slang, el pr0nlit y todo los demás detalles pintorescos que el entorno literario no entiende por anacrónicos. Así logrará darle al mundo lo que necesitan de usted, un montón de basura escrita con cursivas.

6. Escoja cuidadosamente su tema, que sea lo suficientemente ruidoso para que sus lectores lo hayan notado en la sección de cultura de su periódico, pero que al mismo tiempo sea flexible; de esta manera nadie notará que de verdad no tiene idea de lo que usted está hablando.

7. Utilice MAYÚSCULAS para dar a notar sus ideas, de esta manera dejará pensando al lector promedio sobre lo reveladora que resulta su frase sin que se note que probablemente lo hizo aleatoriamente para parecer inteligente.

8. Hable de sus viajes y los miles de eventos que ha presenciado, sus millas acumuladas darán validéz a sus ideas frente a los lectores.

9. No diga nada, no importa lo que pase, no diga nada.

10. Si se ve forzado o urgido a decir algo, hable mal, de todo y de todos, así de menos quedará claro que usted es el único absolutamente capaz de reconocer la mala literatura.


Esto lo tenía en mi otro blog, ahora lo tenemos aquí

martes, mayo 17, 2011

lunes, mayo 16, 2011

Monsieur Pain





En la apertura de Monsieur Pain este Bolaño que lo explica todo nos cuenta que ganó con esta obra dos concursos en España. Después nos interpela el apetito literario diciendo que a pesar de haber ganado tantos otros premios después aquellos los recuerda con un cariño especial, les llama premios búfalos y cualquiera que haya leído algo sobre Roberto Bolaño debe conocer las anécdotas de su supervivencia a base de premios y accesits. Pero lo que Bolaño no dice, supongo que porque no le resulta tan importante o porque resultará muy obvio al pasar de los años, es que Monsieur Pain es, por encima de otras obras con más nombre o más premios, un vistazo clarísimo de lo que serían después Los detectives salvajes y la interminable 2666.

Monsieur Pain es probablemente la obra menos rígida de todo el universo Bolaño. Una novela oscura, húmeda en todo momento, en un París sin importancia, rodeado de personajes esotéricos por ausencia y no por acción, se convierte en la clave más importante para el lector de lo que después traería consigo la narrativa que convertiría al chileno en un paréntesis largo y tendido en la literatura hispana. A pesar de los personajes robustos que construye en novelas como Nocturno de Chile o en Pista de Hielo, los personajes que habitan esta novela son mucho más un trazo de carboncillo que irá tomando forma conforme el lector imagine lo que la novela está tratando de decir y que después se verá aderezado por el formato que Bolaño da al epílogo de la obra.

Quizá lo más interesante en Monsieur Pain son los viajes trasatlánticos que Bolaño da entre la realidad, el sueño, la alucinación o la percepción alcohólica en la que cae su personaje principal. Estos viajes se convertirán en capítulos enteros de 2666 o en diatribas complejas en Los detectives salvajes. Será esta y no otra la clave de la obra bolañista que será estudiada por sus discípulos. Ahí, donde la realidad carece de toda importancia para la narrativa es donde Roberto Bolaño construirá el universo que después nos atrapará y nos dejará pensando en lo triste que resulta su ausencia en estos días tan paupérrimos para la narrativa en español.

viernes, mayo 06, 2011

Syrup de Max Barry





Encontré los primeros dos libros que leí de Max Barry en mis escapadas a Books books books. El primero era Company, una novela sobre el absurdo del mundo corporativo. El segundo era Jennifer Government una novela semi steam punk sobre el día en que las marcas sean nuestros dueños. La tercera que leí, que por gracia es la primera del autor, es Syrup. Una novela sobre marketing, amor y la forma en que nos meten el puño hasta por las orejas.

Max es un autor al que le gusta la prosa simple. Aunque a todos mis amigos hispanos esto les parezca algo grotesco yo tengo que decir que me resulta un alivio y me produce una tranquilidad que me permite leer sus novelas en dos o tres días como máximo. Barry tiene una visión del mundo en el que vivimos y entiende el consumo como única motivación real para hacer cualquier cosa . Las buenas noticias son que teme explotar el tema hasta que alguno de los dos se agote.

En Syrup los personajes van girando como pequeños trompos de apizaco. Primero hacía un lado, después hacía el otro, y ya entrados en gastos no dejan de girar sobre su propio eje hasta que el lector comprende casi todo ángulo posible de sus graciosas tonterías. Leer a Max Barry es un balde de agua fresca para cualquier lector, es la oportunidad de ir por ahí deslizándote en paisajes que si bien podrían ser de cualquier autor, por ser de Max Barry resultan únicos y entretenidos.

lunes, mayo 02, 2011

Lo peor de todo




Ray Loriga es un tipo raro. A veces me recuerda todo este españolismo ochentero que por más curioso que me parezca resulta un poco aburrido después de un tiempo. Después, me hace pensar en la literatura norteamericana, un poco en Hunter S Thompson y a veces, casi de rebote, me recuerda a David Foster Wallace. Quizá por esto Ray Loriga es un escritor español imprescindible.

Lo peor de todo es una narración simple, un libro escrito por ahí de 1992 y redescubierto tras su edición en Alfaguara España. Es la historia de un tipo, uno de esos que recuerdan a Caulfield o a esos personajes iniciáticos míticos que todo escritor construye en algún momento; pues bien, este es el tipo que primero es niño y después es adulto y que por momentos parece contar cosas que a nadie le importan pero las dice con tanta calma y tanta desfachatez que el lector se ve completamente atorado en la lectura.

Lo peor de todo no es una novela mítica, ni siquiera será una novela muy importante, pero sin duda es un libro entretenido, con ciertas claves que ayudan a entender ciertas cosas que al autor le parecen importantes un poquito mejor. Aunque a veces me gustaría entender este tono nihilista que tienen tantos personajes de la literatura hispana. Igual alguno de ustedes me ayuda.

martes, abril 26, 2011

Las teorías salvajes





Cada vez resulta más complicado hablar de una novela sin utilizar palabras como posmodernísmo, after pop, deconstrucción, introspección, sigilo... A veces se utilizan estas palabras por inercia, como si quisiéramos encontrar una obra maestra en cualquier disparate o bien, como si pudiéramos convencer a la gente de que cualquier disparate es una obra maestra. Aunque como pensaba hace unos minutos, probablemente las dos cosas sean un poco más sinónimos que antónimos y así de un lado como para el otro.

Antes que nada me gustaría decir que Pola Oloixarac sabe escribir. Esto lo digo con una certeza que me tranquiliza y me hace pensar que dentro de este laboratorio social que se ha vuelto la literatura protohispánica aún existe la obligación de saber escribir, de poder y de hacerlo sin pensarse mucho en que se va heredando o a quién se le rinde tributo conforme se cuenta una historia.

Las teorías salvajes es una novela inteligente. La autora no se contrae en ningún momento y cada que puede se desdobla con la soltura de su prosa para demostrar que no le teme a la deconstrucción, a la psicología, a la lexicología y muchas gías que si bien no valen de mucho actualmente para el ritmo que llevamos, se agradecen cuándo se plasman en la boca de unos cuantos personajes que se hacen memorables e insoportables al mismo tiempo.

Los nacionalismos y el género son dos temas que riman con fracaso en la literatura. Probablemente porque la honestidad detrás de estos dos objetos ideológicos se confunde constantemente con una sensación de neutralidad que resulta artificiosa a todas luces y que termina cansando al lector. Hay que darle las gracias a Pola por no haber caído en lo fácil en ninguno de los dos casos. Los personajes femeninos de Las teorías salvajes viven una riqueza constante conforme la novela nos permite conocerlas. Y si bien, seguro hay que darse una o dos vueltas por la Wikipedia para entender ciertos momentos trascendentales de la historia Argentina, esa Argentina que habita en este libro resulta una distinta de aquella que uno va conociendo por afinidad o asociación.

Las teorías salvajes ponen a Pola Oloixarac bajo el microscopio, bajo un obligatorio escrutinio constante, es al mismo tiempo una propuesta estética y una puerta que se abre y que ojalá no se cierre pronto. Editada en Argentina y en España, esta primera novela se vuelve un objeto de cacería obligado, una buena razón para el gasto de importación y al mismo tiempo un a partir de ahora, para las mujeres protohispánicas que llevan tanto tiempo fracasando en sus primeras, segundas y hasta terceras novelas. Las teorías salvajes es la prueba de que no existe necesidad alguna de escribir una pésima primera novela para abrirse camino e ir mejorando. Es un compromiso y una promesa de que esta otra literatura que fingimos no ver cada día se hace más potente. Al menos de mi parte me quedaré esperando la segunda aparición de Pola Oloixarac en el panorama literario.


PD

Si buscan una reseña más sesuda y un poco más extensa, les recomiendo esta

viernes, marzo 11, 2011

Electrocutando a un elefante




Electrocuting an elephant


Like mourners, or men setting out early for a duel,

they follow these six tons, this hunk of flesh,

muddy and whorled, this elephant they tried once to hang

because she killed three men and survived



their carrots laced with cyanide. Coney Island, 1903,

and the handheld camera that gets all of this down

is a clock for seeing, as Barthes tells us it ought to be,

the image forever ticking over as three men,



in sepia and near-silhouette, step through a vacant lot,

follow the lead of the burly handler, who carries

a sleek whip, a coil of rope, as he leads his charge towards

the spot where they will set two of her feet



in copper shoes. Think of the boy, who sat in front of you

that year in school, led by the ear to the corner

of the classroom because he couldn’t spell vengeance

after three turns. Think of the bull, three summers old,



pulled by the horns towards the place of sacrifice

so that bees might rise up out of its pooled blood.

And this too must be the way they took Bartholomew

after he made the King’s brother deny his gods—



one guard gripping the prisoner’s left arm and the three others,

who follow, unable to muster a single word

as they march down the main street of their village

towards the blue edge of the Caspian Sea,



where they will dispose of this son of Tolomai,

taking turns to open him with knives. What do they think

as they sulk after the condemned, this trinity,

who are not quite men yet despite their pristine uniforms,



or these others like extras from one of the first westerns

with their hats and mustaches, their say-nothing expressions

that barely make it beyond the ground sand of the lens

and onto this reel that unravels as I find myself



thinking again about that boy who, in Scoil Muire,

sat in the front row of those battered desks

with the defunct inkwells the dry hinges that opened

into a box to store your books? This time he’s reeling off



the names of birds. He makes a fist and hammers it

against his skull to bring forth robin redbreast, stonechat, crow,

while the rest of us raise our hands with what we think

are the right answers and hold our breaths trying not to laugh.



The truth is, I can’t remember his name, only the way

his clothes reeked of stale milk and hay, and how

his father once tied a frying pan between the legs of their mongrel

to discourage it from running after cars. I’d like



to whisper this story into the ear of the keeper

before the film goes any further, before they reach

the spot where a crowd waits, impatient,

shifting from foot to foot. I’d like to tell him how,



after those four boys have done their dirty work

and turned into something older than they were before,

Bartholomew becomes that figure above the altar

in the Sistine Chapel who holds up a tanner’s knife



and his own skin, another saint made patron

to those who wield the tools that worked his exit

from this world. And though it changes nothing,

I want to explain how, when the elephant falls, she falls



like a cropped elm. First the shudder, then the toppling

as the surge ripples through each nerve and vein,

and she drops in silence and a fit of steam to lie there

prone, one eye opened that I wish I could close.



Electrocutando a un elefante


Como los deudos, o los hombres que esperan al amanecer un duelo,

pasan estas seis toneladas, este amasijo de carne

lodosa y enroscada, de este elefante que una vez trataron de colgar

porque había matado a tres hombres y sobrevivido

a sus zanahorias bañadas en cianuro. Coney Island, 1903,

y la cámara en mano que graba todo el evento

es un reloj que mira, como Barthes nos dijo que tenía que ser,

la imagen siempre tintineando por encima mientras de los tres hombres

apenas dibujados en sepia, que caminan a través de un lote vacío

siguiendo al torpe manejador, que carga

un látigo reluciente, un rollo de cuerda, responsabilidad suya, mientras avanza

hasta el preciso lugar donde postrará dos de sus patas

en unos zapatos de cobre. Piensa en el chico, que sentado enfrente de ti

aquel año en la escuela, fue llevado de la oreja hasta la esquina

del salón de clases porque no pudo deletrear "venganza"

después de tres intentos. Piensa en el toro, con sus tres veranos de edad,

llevado por los cuernos hasta el lugar del sacrificio

para que las abejas puedan surgir desde el charco de su sangre.


Así también debió ser cuando se llevaron a Bartolomé

después de provocar que el hermano del Rey renegara de sus dioses

un guardia toma al prisionero del brazo izquierdo y otros tres,

lo siguen, sin pronunciar una sola palabra,

mientras marchan por la calle principal del pueblo

hacía la orilla azul del Mar Caspio,

donde dispondrán del hijo de Ptolomeo

tomando turnos para abrirlo con sus cuchillos. Qué pensarán

mientras sobajan al condenado, la trinidad

que no los hace hombres a pesar de sus uniformes prístinos

o esos otros que parecen extras de aquellos primeros westerns

con sus sombreros y sus bigotes, detrás de sus expresiones de no pasa nada

que apenas sobreviven más allá de la arena del suelo de la lente

y hasta este carrete que se revela cuando me sorprendo

pensando otra vez en ese chico que, en la primaria de Scoil Muire,

se sentó en la primera fila de los maltratados pupitres,

con los tinteros secos, ¿las bisagras secas se abrían

hasta convertirse en una caja para guardar tus libros? Esta vez está trata de recordar

los nombres de las aves. Cierra el puño y lo azota

contra su cabeza tratando de recordar petirrojo, tarabilla, cuervo

mientras el resto de nosotros levantamos la mano pensando

que tenemos la respuesta correcta y aguantando la respiración para no reírnos.


La verdad es que no puedo recordar su nombre, sólo la forma

en que su ropa olía a leche rancia y heno, y como

su padre una vez ató una sartén entre las patas del perro

para evitar que siguiera persiguiendo autos. Me gusta

susurrar esta historia al oído del guardián

antes de que la película avance, antes de que lleguen

al lugar donde la muchedumbre espera, impaciente,

saltando de un pie al otro. Me gustaría decirle como

después de que los cuatro tipos hicieron el trabajo sucio

y se hicieron un poco más viejos de lo que ya eran

Bartolomé es ahora una figura sobre el altar

en la Capilla Sixtina con el cuchillo de curtir

sobre su propia piel, otro santo patrón creado

por los instrumentos que provocaron su salida

de este mundo. Y aunque no cambiaría nada,

me gustaría explicar como, cuándo el elefante cae, cae

como un olmo. Primero el temblor, después la caída

conforme aumenta la convulsión sobre cada nervio y cada vena,

y el elefante cae en silencio y se queda como el vapor en el piso

postrado, con un ojo abierto que me gustaría poder cerrar.


Traducción apócrifa por su servidor

Poema leído en The Best of American Poetry 2008, Scribner Poetry y traído desde los States por el buen Luis Panini

domingo, noviembre 28, 2010

Fscking Birthday






Pasé de adolescente a adulto irresponsable...