lunes, enero 16, 2006

Xalapa


La primera vez que fuí a Xalapa pensé que era una ciudad hermosa, la primera vez que me fuí de Xalapa pensé que no la extrañaría, la primera vez que viví en Xalapa pensé que ahí me quería morir, la última vez que me fuí de Xalapa me puse a llorar.

Xalapa era dulce como una puta que no te cobra, es rara como los perros que te miran fijamente sin importar la lluvia, es erótica como una mujer que decide tocarse los senos mientras te ve, es irrisoria como los malos reportajes politicos, Xalapa es la memoria de lo que siempre quise ser y fuí. Ultimamente quiero volver como llegué, de incógnito, escondido en un autobús, caminar por las calles como un extranjero y meterme a sus pequeñas buhardillas como si nunca tuviera que salir de ahí. A Xalapa llegue enamorado de una mujer y ahí quise a muchas, en aquella ciudad yo era el extraño, el fuereño, el mamón... cuando me iba alguien que me quiso me dijo:

- No eras tan mamerto después de todo (Todavía te recuerdo)

Hablar de las ciudades no es otra cosa que narrar los pasos en sus calles, las anécdotas sin nombre y los taxis abultados... hablar de otra ciudad es darse cuenta que nacer no te da derecho a pertenecer.

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