jueves, abril 06, 2006

Generación del Hoyo (1975-1985)

Parte I

No hicimos revoluciones porque las ideas que nos dejaron ya estaban muy maltratadas. Fuimos educados por la televisión hasta que el Internet nos permitió profundizar. Creímos en Dios hasta que nos dimos cuenta que era una moda que no resultaba interesante. Pasamos nuestra vida viendo otras vidas que perseguir. Creamos ídolos a nuestra imagen y semejanza. Logramos cerrar la brecha cultural tirando la cultura a la basura. Iniciamos el reciclaje con nuestras propias personalidades. Encontramos en el arte un status quo que nos permite observar por encima del hombro a los demás. Tomamos de la basura las palabras que mejor nos acomodaban. Hicimos del naco un ciudadano del mundo. Orinamos Europa y nos cagamos en los Gringos. Hablamos de política pero evitamos a toda costa votar. Leímos a los grandes para poder mencionarlos a cuenta gotas. Despreciamos toda forma de vida útil y llena de fe. Aprendimos a desnudar nuestros cuerpos para no evidenciar lo desnudas que estaban nuestras ideas. Somos petardos, fuegos controlados, amos del café. Volvimos la mota una moda. Reservamos la cocaína para eventos especiales. Probamos la bisexualidad para volvernos un cliché cosmopolita. Nos gustan las bebidas de colore fosforescentes. Apreciamos la imaginación que no pudimos tener. Tuvimos peleas barbáricas para sentir la sangre. Conseguimos películas que nos explicaran las verdades del mundo. Apreciamos la ironía en todas partes, excepto en nuestros propios actos. No necesitamos padre y madre porque alguno realizó la función de ambos. Nos insultamos como intelectuales, porque la mentada de madre no permite mantener lo que entendemos por conversación. Aprovechamos las ventajas tecnológicas de comunicación para no comunicarnos más. Olvidamos nuestro pasado porque nos da asco saber que no entendemos lo mismo, que no sentimos lo mismo, que no lograremos lo mismo. Aprendimos que la protesta es un acto cotidiano y un arma de masas. Exigimos más libertad para poder quedarnos en casa. Tuvimos auto, celular y computadoras en lugar de palabras de amor. Cogemos para no amar. Reinventamos el arte sin arte. Compramos lo que necesitamos y lo que necesitamos es todo lo que se pueda comprar. Cambiamos los amigos por las píldoras. Vendimos el alma al diablo pensando que era otro dios a quien embaucar. Somos la generación del hoyo porque nos tragamos todo, porque somos incapaces de crear.

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