sábado, noviembre 14, 2009

Pobre ficción heterosexual.

Hace un par de días fui a la presentación de Pobre Amor Heterosexual de Karla Paniagua (Cirila Thompson para la banda cybernautica). Como toda presentación fue por demás aburrida y poco propositiva en cualquier sentido, literario o estético. Sin embargo, tengo que decir que los primeros pasos de Pobre amor heterosexual los conocí hace unos cuántos años en un taller que tenía con unos amigos en la colonia Narvarte. Desde entonces, la prosa de Karla me emociona y me produce sensaciones encontradas.

Declarado por su autora y por el epilogador Lauro Zavala como un digno representante de la minificción como género literario (ya sea mayor, menor o intermedio), tengo que decir que tanto la autora como el especialista mienten. Pobre amor heterosexual es un texto avant pop en toda su extensión. Desde el punto de la vista de la narración como un objeto que comunica, PAH se aleja diametralmente del canón natural de la consecución lógica del pensamiento, se acerca sigilosamente a la simbología y desde ahí se expande como una ola interminable de espasmos emocionales. Detrás de la narración de cada texto que compone el libro, Karla deja entrever una fascinación natural por el universo pop que se despliega a su alrededor. Cómo cualquier persona que entra por primera vez a un karaoke y después asiste de manera asidua, el lector de PAH se encontrará sumergido en un mundo que parece cotidiano, que se desarrolla como cotidiano pero que exige un bagaje de observación y reflexión para culminar en una lectura entretenida.

Pobre amor heterosexual es un slideshow, una cortinilla entre programas, es un mensaje cifrado que se extiende por todo medio de comunicación posible. Desde el internet hasta el pizarrón de notas de un banco de imágenes, el libro de Karla Paniagua es en sí mismo un significado y un significante. Sobre la línea qué el libro persigue como una obsesión, encontramos algunos momentos disparejos, casi ridículos de los que la autora hace uso para distraer al lector de lo que realmente está sucediendo. Regresando a la imagen del karaoke, es una canción de AC/DC en medio de un concierto de José José. En estos momentos el lector podría dudar de la selección propia de la autora, pero si avanza cotidianamente sobre el resto del libro, notará que el narrador detrás de los personajes que aparecen en PAH también hace trampa, también miente y engaña, como sucede en muchos pasajes del libro.

Actualmente, dado el estado de la literatura nacional y la corta visión de los editores, Pobre amor heterosexual será considerado un libro de minificciones, y en ese entorno encontrará detractores y críticos que se tomarán el tiempo para analizar la fórmula (gastada y bastante mentirosa por cierto) que se utiliza para construir una minificción. Ahí estará el erro al momento de apreciar un libro que en manos de un lector, que busque la esencia de su alrededor dentro de la literatura, será un momento exquisito y una buena razón para pensar y soñar con que el mundo vacío del que todos hablan, en realidad está lleno de buenas razones para vivir.

Espero que los lectores del libro estén en desacuerdo conmigo y hagan de PAH un gran hit de ventas y de comentarios mucho más interesantes que éste. Yo me quedaré con el consuelo de no haberme equivocado la primera vez que escuché que el rosa era mommy y el negro daddy, esa primera vez que comprendí que la literatura tenía mucho más que decir de lo que se está diciendo ahora.


Pobre amor heterosexual
Karla Paniagua
Editorial Lenguaraz

2 comentarios:

Cirila dijo...

Qué pena que os aburristeis. Será que no te vacunaste con vodka, como hicimos todos los demás ;)

Manuel Dávila Galindo Olivares dijo...

Lo intente, pero los mojitos ucranianos no fueron lo mio. Disfrute mas el libro.