10/11/08

Marketing y Mercado

En el Universal suelo encontrar un pequeño recuadro que me informa sobre Caza de Letras. Para los que tengan la suerte de no saberlo, Caza de Letras es un reality literario web 2.0 (WTF!!!) muy fifí que se organizan unos cuántos escritores y editores en México.

Primero tengo que decir que Caza de Letras es un instrumento de Marketing. Ningún reality (virtual o televisivo) es una plataforma de talentos, no está diseñado para eso, no funciona para eso. Este show 2.0 que se han montado sirve para hacerle Marketing a la figura del escritor, a la idea del escritor, al morbo existente detrás de la figura del escritor. Lo que Caza de Letras olvida es que en la literatura primero se hace la obra y después se le avienta el prime y el Marketing hasta que se vea rechula la máquina.

Hasta Dan Brown tuvo primero que escribir El código Da Vinci para después ver la arrolladora maquinaria del Marketing construirle un lugar en la posteridad. En Caza de Letras se busca que el trabajo de mercadeo sobre el producto mismo se extienda mágicamente a los participantes. Se nota que vieron nomás a la primera generación de la Academia y se fueron con la finta. Señores, después de aquella generación dorada, TV Azteca aprendió que los beneficios de un reality son sobre el producto mismo y no sobre los participantes.

El problema con el concepto de Marketing Editorial, principalmente en México, es que tenemos un montón de autores sin obra buscando hacer lobby en cuánto evento literario se les presente. Padecemos de una mortal enfermedad: Escritortitis (No confundir con Escrizofenia por favor). El sujeto siempre se vislumbra como escritor antes de sentarse a escribir algo que al menos sea lo suficientemente sustancioso como para considerarse obra.

Quiero aclarar que mi crítica no es contra las intenciones de los que edificaron Caza de Letras. No, nada más alejado de la verdad, admiro el esfuerzo loable de amalgamar la posibilidad infinita del mundo 2.0 y la literatura. Simplemente creo que no es una buena idea forjarnos alguien alrededor de algo.

El caso más claro de este tipo de error es Xavier Velasco. Xavier ganó el premio Alfaguara por la divertida Diablo Guardián. Después le salió lo publicista y se dedicó a publicar (bis) todas sus obras que estaban perdidas en la inmensidad del cyberespacio. Cada una de estas obras empezó a sufrir del Marketing alrededor de Xavier, sin notar que el verdadero éxito de este publi-musi-escritor era haber conseguido escribir una novela como Diablo Guardián.

Diablo Guardían fue un éxito de Marketing Editorial, Xavier Velasco fue un fracaso.
Sin embargo creo que Caza de Letras es un paso en la dirección correcta, es un terrible error de novato, en el universo literario de los dinosaurios torpes.

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