lunes, marzo 12, 2007

Felipe el Hermoso

Si uno abre cualquier periódico, escucha cualquier noticiero u observa cualquier programa de discusión política en la televisión, sabrá que el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa ha cumplidos sus primeros cien días. En definitiva para Felipe Calderón tener una imagen sólida de presidente ha resultado más fácil gracias a la actuación de su predecesor, quien lejos de ser el presidente que todo México esperaba, para muchos ni siquiera se comportó como un presidente.

Hoy la gente habla del buen rumbo del país, de los logros que ha obtenido este gobierno en sus primeras decisiones y cabildeos, se habla de la actitud positiva del legislativo frente a las diferentes propuestas que se realizan para mejorar la vida en este país. Hablar de cien días de gobierno es hablar de una vigésima parte del periodo por gobernar. Así que podemos decir que ni siquiera está cerca de ser el 10% del total de la labor que Felipe debe realizar al frente de nuestro país. Sin embargo, México es un país de pequeños símbolos, se satisface con pequeñas muestras simbólicas que nos permiten sentirnos más o menos seguros, siempre respecto a un futuro hipotético.

Felipe ha hecho las cosas, decir si bien o mal es entrar en discusiones repletas de retórica, suposiciones y especulaciones. Felipe entendió que contra el crimen solo quedaba la opción de la guerra, del miedo, responder con la misma moneda a todos aquellos que nos tienen metidos en nuestras casas con temor a salir a la calle y encontrarse con una bala perdida o una ejecución mal ejecutada. Calderón acudió al ejército para hacerse de un respeto frente al narco, después tomó la opción de las extradiciones para infundirle temor al narco; creánme, no es lo mismo 20 años en una prisión mexicana con todas sus comodidades que 20 años en una prisión de máxima seguridad gringa.

Nuestro recién electo presidente declinó la confrontación con sus enemigos naturales, no solo no ha emitido opinión alguna sobre Andrés Manuel López Obrador, si no que en general ha evitado de su discurso palabras como populismo. No podemos decir que Felipe sea el hombre inteligente que todo México ha esperado, quizá podemos definir perfectamente el trabajo de sus múltiples asesores, encabezados por su secretario particular, que han intentado hacerle menos Espinoso el camino al presidente. Pero volviendo a que no todo tigre tiene mil rayas, los ataques contra este gobierno han surgido al interior de su partido, con la conformación de las mesas directivas de todos los partidos en ciernes, la lucha de poder se ha vuelto encarnizada.

Dentro del PAN, el grupo encabezado por Espino y Fox, intentan al vapor imponer sus nichos de poder frente a la oleada de poder que encabeza nuestro actual presidente. En unos meses el PAN deberá elegir a su consejo político, dentro del cual cada posición será peleada hasta la muerte, pues esto significa la llegada al Congreso en las intermedias de más o menos miembros de la extrema derecha, contra los miles de moderados que están apostando por un gobierno de centro encabezado por Calderón.

Felipe ha cumplido cien días de gobierno, ha instituido un montón de políticas de izquierda que robó de los archivos de sus adversarios para convertirse en aquel que rebasa por la izquierda. La inoperabilidad de muchos de estos programas sociales ha sido mencionada por cientos de especialistas, así que yo no soy quien par seguir poniendo el dedo en la llaga. Lo único que puedo decir es que estos primeros cien días de gobierno no deben significar tanto como pretenden, son solo un termómetro bastante aleatorio de lo que está por venir. Creo que Calderón merece el beneficio de la duda, pero jamás, como ningún gobernante, la ceguera de la certeza.

Si en México tuviéramos la costumbre de analizar cada cien días de gobierno, quizá las cosas irían mejor. Pero normalmente preferimos analizar los primeros cien días y después esperar un par de años para hacer un balance. Hoy en día México es un país de todos los días, donde cada decisión y movimiento influye directamente sobre el futuro que nos espera. Analizar la postura de Calderón respecto a los problemas inmediatos resulta reconfortante, el tipo ha encontrado que una pronta respuesta es mejor que un silencio diluido. Pero, y otra vez seré un poco pesimista, que Calderón está haciendo todo esto para obtener sus reformas aprobadas durante los próximos meses, veremos si cuando esto no sucede el presidente sigue manteniendo la coherencia y respeto que ha tenido para con el Congreso hasta ahora.

1 comentario:

Erdrick Gounier dijo...

Yo digo que hay que mantenérnolo cortitito, para que vea que andamos siguiendo sus pasos firmemente.


Saludos reencontrados!!