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29/5/11

Instrucciones para escribir una columna cultural


1. Evite, sea como sea, parecer una columna de opinión. Recuerde que la estupidez del lector de suplementos culturales es apenas superior a la estupidez del columnista.

2. Recuerde constantemente su naturaleza underground, posmoderna, apocalíptica, irreverente y todo adjetivo que se le pueda anexar a su débil personalidad.

3. Repita constantemente su lugar de origen, que la gente entienda que no es que usted haya nacido así, fue la maldita frontera que lo convirtió en este guiñapo ultraísta que ahora escribe en
un suplemento para sobrevivir.

4. Parezca irónico. Si no sabe lo que es la ironía, no se preocupe, tarde o temprano la notará a su alrededor.

5. Jamás olvide porque le dieron premios literarios, no fue por su talento literario, fue por su manejo del slang, el pr0nlit y todo los demás detalles pintorescos que el entorno literario no entiende por anacrónicos. Así logrará darle al mundo lo que necesitan de usted, un montón de basura escrita con cursivas.

6. Escoja cuidadosamente su tema, que sea lo suficientemente ruidoso para que sus lectores lo hayan notado en la sección de cultura de su periódico, pero que al mismo tiempo sea flexible; de esta manera nadie notará que de verdad no tiene idea de lo que usted está hablando.

7. Utilice MAYÚSCULAS para dar a notar sus ideas, de esta manera dejará pensando al lector promedio sobre lo reveladora que resulta su frase sin que se note que probablemente lo hizo aleatoriamente para parecer inteligente.

8. Hable de sus viajes y los miles de eventos que ha presenciado, sus millas acumuladas darán validéz a sus ideas frente a los lectores.

9. No diga nada, no importa lo que pase, no diga nada.

10. Si se ve forzado o urgido a decir algo, hable mal, de todo y de todos, así de menos quedará claro que usted es el único absolutamente capaz de reconocer la mala literatura.


Esto lo tenía en mi otro blog, ahora lo tenemos aquí

6/5/11

Syrup de Max Barry





Encontré los primeros dos libros que leí de Max Barry en mis escapadas a Books books books. El primero era Company, una novela sobre el absurdo del mundo corporativo. El segundo era Jennifer Government una novela semi steam punk sobre el día en que las marcas sean nuestros dueños. La tercera que leí, que por gracia es la primera del autor, es Syrup. Una novela sobre marketing, amor y la forma en que nos meten el puño hasta por las orejas.

Max es un autor al que le gusta la prosa simple. Aunque a todos mis amigos hispanos esto les parezca algo grotesco yo tengo que decir que me resulta un alivio y me produce una tranquilidad que me permite leer sus novelas en dos o tres días como máximo. Barry tiene una visión del mundo en el que vivimos y entiende el consumo como única motivación real para hacer cualquier cosa . Las buenas noticias son que teme explotar el tema hasta que alguno de los dos se agote.

En Syrup los personajes van girando como pequeños trompos de apizaco. Primero hacía un lado, después hacía el otro, y ya entrados en gastos no dejan de girar sobre su propio eje hasta que el lector comprende casi todo ángulo posible de sus graciosas tonterías. Leer a Max Barry es un balde de agua fresca para cualquier lector, es la oportunidad de ir por ahí deslizándote en paisajes que si bien podrían ser de cualquier autor, por ser de Max Barry resultan únicos y entretenidos.

2/5/11

Lo peor de todo




Ray Loriga es un tipo raro. A veces me recuerda todo este españolismo ochentero que por más curioso que me parezca resulta un poco aburrido después de un tiempo. Después, me hace pensar en la literatura norteamericana, un poco en Hunter S Thompson y a veces, casi de rebote, me recuerda a David Foster Wallace. Quizá por esto Ray Loriga es un escritor español imprescindible.

Lo peor de todo es una narración simple, un libro escrito por ahí de 1992 y redescubierto tras su edición en Alfaguara España. Es la historia de un tipo, uno de esos que recuerdan a Caulfield o a esos personajes iniciáticos míticos que todo escritor construye en algún momento; pues bien, este es el tipo que primero es niño y después es adulto y que por momentos parece contar cosas que a nadie le importan pero las dice con tanta calma y tanta desfachatez que el lector se ve completamente atorado en la lectura.

Lo peor de todo no es una novela mítica, ni siquiera será una novela muy importante, pero sin duda es un libro entretenido, con ciertas claves que ayudan a entender ciertas cosas que al autor le parecen importantes un poquito mejor. Aunque a veces me gustaría entender este tono nihilista que tienen tantos personajes de la literatura hispana. Igual alguno de ustedes me ayuda.

26/4/11

Las teorías salvajes





Cada vez resulta más complicado hablar de una novela sin utilizar palabras como posmodernísmo, after pop, deconstrucción, introspección, sigilo... A veces se utilizan estas palabras por inercia, como si quisiéramos encontrar una obra maestra en cualquier disparate o bien, como si pudiéramos convencer a la gente de que cualquier disparate es una obra maestra. Aunque como pensaba hace unos minutos, probablemente las dos cosas sean un poco más sinónimos que antónimos y así de un lado como para el otro.

Antes que nada me gustaría decir que Pola Oloixarac sabe escribir. Esto lo digo con una certeza que me tranquiliza y me hace pensar que dentro de este laboratorio social que se ha vuelto la literatura protohispánica aún existe la obligación de saber escribir, de poder y de hacerlo sin pensarse mucho en que se va heredando o a quién se le rinde tributo conforme se cuenta una historia.

Las teorías salvajes es una novela inteligente. La autora no se contrae en ningún momento y cada que puede se desdobla con la soltura de su prosa para demostrar que no le teme a la deconstrucción, a la psicología, a la lexicología y muchas gías que si bien no valen de mucho actualmente para el ritmo que llevamos, se agradecen cuándo se plasman en la boca de unos cuantos personajes que se hacen memorables e insoportables al mismo tiempo.

Los nacionalismos y el género son dos temas que riman con fracaso en la literatura. Probablemente porque la honestidad detrás de estos dos objetos ideológicos se confunde constantemente con una sensación de neutralidad que resulta artificiosa a todas luces y que termina cansando al lector. Hay que darle las gracias a Pola por no haber caído en lo fácil en ninguno de los dos casos. Los personajes femeninos de Las teorías salvajes viven una riqueza constante conforme la novela nos permite conocerlas. Y si bien, seguro hay que darse una o dos vueltas por la Wikipedia para entender ciertos momentos trascendentales de la historia Argentina, esa Argentina que habita en este libro resulta una distinta de aquella que uno va conociendo por afinidad o asociación.

Las teorías salvajes ponen a Pola Oloixarac bajo el microscopio, bajo un obligatorio escrutinio constante, es al mismo tiempo una propuesta estética y una puerta que se abre y que ojalá no se cierre pronto. Editada en Argentina y en España, esta primera novela se vuelve un objeto de cacería obligado, una buena razón para el gasto de importación y al mismo tiempo un a partir de ahora, para las mujeres protohispánicas que llevan tanto tiempo fracasando en sus primeras, segundas y hasta terceras novelas. Las teorías salvajes es la prueba de que no existe necesidad alguna de escribir una pésima primera novela para abrirse camino e ir mejorando. Es un compromiso y una promesa de que esta otra literatura que fingimos no ver cada día se hace más potente. Al menos de mi parte me quedaré esperando la segunda aparición de Pola Oloixarac en el panorama literario.


PD

Si buscan una reseña más sesuda y un poco más extensa, les recomiendo esta

26/10/10

Offline

Llevo varios días sin internet. Seguro, me he perdido de cientos de chismes y la llegada de los nuevos mesías de la literatura. Supongo que también me he perdido grandes momentos del porno y uno que otro post interesante. Ya no leo las noticias dos o tres veces al día ni estoy al tanto de los goles del Chicharito Hernández. Me siento como un Crusoe digital. Me siento renovado y al mismo tiempo tengo esta sensación de estarme ahogando en la abstinencia. Pero leo y escribo mas, también pienso mas y creo en mas cosas. Extraño, ser un Crusoe digital es muy parecido a ser un Crusoe de carne y hueso. Prefiero eso a ser un Bartleby digital.

26/9/10

Chronic City





Esta novela escrita por Jonathan Lethem logró lo que nadie había logrado. Desde las primeras películas, pasando por los libros, la música y las noticias, Nueva York siempre me pareció un escenario acartonado. Jamás pude comprenderla como una ciudad, al menos como las ciudades son para mi: organismos.

En Chronic City hay una ciudad alternativa, un organismo viviente que es a la vez universo y delirio de personajes como Tooth Perkus, Chase Insteadman o Richard Abneg. Estos personajes son la ciudad. Son testigos del delirio de un autor que con una narrativa sólida y honesta, sirve de guía de turistas, para un lector que no necesariamente tiene que comprender el cosmos de una ciudad que es al mismo tiempo una estructura y un espejismo.

Lethem se sirve de esta ciudad perteneciente al imaginario colectivo para demostrar que aún quedan historias alucinantes que contar. Nunca teme que su novela gire y se retuerza alrededor de los personajes, no es una narrativa tímida. Todo lo contrario. Cuándo Lethem siente que Chronic City se vuelve autocomplaciente permite que los personajes se delimiten a si mismos, lejos de una mano que podría resultar artificiosa, el autor permite que su ciudad organismo se manifieste ante el lector, aún el lector que olvida lentamente el Nueva York que parece salido de un musical de Broadway y se adentra en este otro que se siente como una extensión de un conjunto de personas.

La crítica social, en la narrativa norteamericana, siempre está en la boca de los personajes. Jamás en la estructura de la técnica literaria. Así, Lethem rinde culto a esta enorme tradición del escritor que no se compromete socialmente pero que no evita que sus personajes sean sólidos en sus creencias y en sus acciones. Esta habilidad del autor permite que Chronic City sea un tránsito paulatino por las células de la ciudad organismo y evita que el lector sea un simple turista alrededor de unas cuantas calles y anécdotas.

6/8/10

10 mensajes con destinatario




1. No entiendo a esta generación de escritores que repiten el fracaso de otros escritores que estuvieron antes y que sólo servirán de inspiración para otros escritores que fracasarán mañana.

2. Si quieres escribir, lo primero que tienes que preguntarte es si tienes algo que decir, no si eres capaz de escribir frases continuas.

3. Si te ganaste un premio literario proletario, es probable que tengas éxito como poeta campesino.

4. Si tu primer comentario sobre los Best Sellers es que no son literatura, consiguete un taller en la Roma o Coyoacán y sigue escribiendo para tus cuates.

5. Si en tu taller literario hay 1 cabrón que no lo publica nadie igual es el sistema, si hay 2 quizá el mundo está en su contra, pero si a todos les pintan huevos en las editoriales, es momento de pensar en la fontanería.

6. Publicar en una editorial independiente no significa que las portadas de tus libros parezcan folletos de comida corrida.

7. Si tu concepto de libros se reduce a los archivos de Word que mandas a imprimir con la lana de tus jefes, hay un trabajo esperando por ti en McDonalds.

8. Si crees que la literatura salvó tu vida, vuelvete pastor de iglesia pero por favor evita la tinta.

9. Hay una gran diferencia entre mandar textos para que te publiquen y que te pidan textos para ser publicado. Excepto en los blogs, pero los blogs no le importan a nadie.

10. Si frases del tipo: "El mundo editorial apesta", "Se publica pura mierda", "Nadie sabe leer en este país" son tus razones para ser maestro de español, felicidades, has llegado a la cúspide de tus posibilidades.

5/7/10

Platón y los Ergonautas





Caminan los ergonautas,
con sus bolsas de lona
y sus luces de halógeno,
simios plásticos
en una espiral de pulsos.

Divergen
mutan entre las ramas
de un árbol de navidad
abandonado en la autopista,
donde los galgos de metal corren
ansiosos, exacerbados,
en círculos que se repiten
y conforman aros numéricos,
mapas holográficos
de cristales que se doblan.

Pobre ergonautas
tan solos y flexibles
con la morosidad de sus días,
de sus calendarios de azufre
que apestan el trasfondo de los ataudes,
útiles como latas de conservas,
de alimentos que no perecen
y sirven de ruta
a las pequeñas pulsaciones
emitidas por la luz que atraviesa
el polvo en los callejones.

12/5/10

Crear o Destruir




El fútbol es una ciencia. A veces más exacta de lo que parece. Para poder jugar al fúbtol necesitas una pelota. Algunos creen que también necesitas otras personas pero una pared puede servir de compañero, portería o hasta de árbitro, si es necesario. En menos de 30 días el fútbol empezará su gran fiesta, para muchos es el inicio de un calvario ya sea porque les importa demasiado el fútbol o porque les importa muy poco el fútbol. Pero esta fiesta permeará todo. Las conversaciones políticas, amorosas, intelectuales irán poco a poco culminando para dar paso al fútbol y la fiesta del fútbol. 32 equipos, cada uno representado un país, saltarán a una gloria que se abre cada cuatro años y que dura en la memoria de la gente para siempre. Y es ahí dónde la ciencia del fútbol hace sus experimentos más importantes. Como científicos buscan sólo dos cosas, crear o destruir. Algunos equipos como España, jugarán para construir un camino, una forma de alcanzar la gloria, un trofeo que cimbrará economías y estados de ánimo. El ejemplo opuesto siempre es Alemania. Alemania siempre salta a la cancha buscando destruir el camino de otros, para al final levantarse sobre todos los demás con ese trofeo que perpetuará el mito aquel que dice "El fútbol es un deporte con 22 jugadores, una pelota y en el que siempre gana Alemania".

El fútbol es el corazón de las masas, permea todos los sectores sociales y culturales de una nación. Todo mundo tiene una opinión sobre el fútbol. Lo más gracioso es que la misma razón que usan unos para adorar al balón es la misma que usan otros para despreciar la esférica. El fútbol enajena. El fútbol es un circo. El fútbol son 22 idiotas corriendo detrás de un balón. Hay algo alrededor del juego, porque antes que un deporte es un juego, que se concentra en la conciencia del aficionado y desespera el mundo del detractor, por eso se ha sostenido por más de cien años en los corazones de la gente. El fútbol es la posibilidad de ser extraordinario. Algo existe en la forma en la que se le pega a la pelota, en la nobleza del pase a gol, en la furia de una entrada artera, algo que define mejor que la literatura la historia de la humanidad.

En una cancha de fútbol sucede todo al mismo tiempo, la nobleza, el odio, el Prometeo moderno utiliza la 10, el Ícaro del siglo XXI usa la 9, el Cancerbero prefiere la 1. Alemania rinde culto a Nietzsche en la cancha, Brasil fue el Cortázar de otros tiempos y ahora intenta ser el Vargas Llosa. Inglaterra tiene a Bloom dentro y fuera de la cancha, aunque de vez en cuándo un Oscar Wilde se apersona y cambia la estructura del juego. México siempre es Juan Rulfo con su única gran novela y sus ansiosos admiradores esperando un poco más, aunque a veces también es Arreola, lo triste es que nunca se apea como Alfonso Reyes. España fue Galdós mucho tiempo, Góngora, ya casi, ya merito, ahora reflejan esa nueva generación esos Afterpop, esos Nocillos.

El fútbol es la tragedia griega. Es el Quijote, la novela moderna. Hay tanta teoría en 100 años de fútbol como la hay en 100 años de estudios literarios. Algunos lo ven y disfrutan ambas cosas, otros se decantan por una o por otra. Otros no entienden nada de una ni de la otra. Pero en menos de 30 días empieza la FIL del fútbol, la fiesta, la gran fiesta de la humanidad. Todo alrededor de un balón y no de una página escrita.

17/3/10

Innovar




Al escribir siempre surgen ciertas dudas, cómo manejar una circunstancia, cómo aproximarse a la otra, diálogos o silencio, en fin. Es mucho más complicado resolver estas preguntas cuando la temática de lo que se escribe rebasa los moldes licuados con anterioridad. Sin embargo, me siento más dispuesto a tolerar ciertas imprecisiones durante la novedad que apreciar la estética de lo inerte durante la repetición.

15/3/10

Aire Nuestro





Un control remoto, un aparato televisor que se extiende por todos los átomos de una habitación, de una atmósfera, de un sentido particular de comprender las cosas, eso es Aire Nuestro, aunque quiera engañarnos montándose en un libro escrito por el autor aragonés Manuel Vilas. Gracias a René y al buen Agustín tuve la oportunidad de leer un ejemplar de este libro (dejemos de lado, por un momento, si es o no una novela) y lo que en un principio (digamos el Prólogo) me provocó un sentido natural de desconfianza y una sensación de artificio, se fue convirtiendo lentamente en una experiencia única, al menos única en los últimos diez años y eso cuenta como toda una vida.

Manuel Vilas es un autor After Pop (porque lo de Nocilla ya no se dice), pero al mismo tiempo es un autor arlequín, es un ilusionista hábil, inteligente, mordaz en muchos sentidos; lejos de promover la necesidad de comprender la historia española (tanto como un mexicano la pueda comprender) para poder adentrarse en los guiños y las multiplicidades a las que acude Manuel para exorcizar sus propios fantasmas al respecto, o de tener que explicarle a la gente que Elvis y la CIA siempre estuvieron vinculados más allá de lo que la metafísica o la Ouija pudieran ofrecer, hablar de Aire Nuestro es hablar de eso, de una sustancia transparente, incolora e inodora que bien podría ser absolutamente necesaria para la vida, o bien podría no serlo, si seguimos la manera en la que Vilas trata constantemente el libro (juro que aquí estuve a punto de poner novela).

Vilas, acopia algunas ideas expuestas por sus amigos, compañeros, congéneres o coterraneos, con anterioridad, toma los elementos que el aire trae consigo, en forma de ondas electromagnéticas e imágenes, y las convierte en elementos de una serie de canales que presentan, en forma anárquica sin duda, un golpeteo constante a la psique del lector. Aire Nuestro aspira de forma agresiva a convertirse en un referente moral (y por moral entiendo el Pop no otra cosa) de una generación que, presente en todo momento, decidió observar más allá de interactuar, dándose cuenta, por lógica cuántica, que el observador es el participante más activo de todo suceso, sucedido o por acaecer. Manuel Vilas toma sus personajes y como piezas de Wargame los extiende por encima de una capa tenue de lo que se supone sería una realidad televisiva, si es que tal cosa no existe.

A mi, particularmente, me convenció de leer Aire Nuestro Johnny (Cash por supuesto) que se monta en el Dodge de Manuel (Mariscal por supuesto) y se dispone a comprender una España tan distante y tan aletargada que se convierte en el set televisivo por excelencia. Aquí Manuel (Vilas) se atreve a llevar al Johnny de su imaginación al tope de un surrealismo que al convertirse en un programa de televisión derroga toda comprensión de lo surreal que teníamos (que te den Breton, por ejemplo) y lo convierte en una sustancia incolora e inodora que se aproxima al lector como una sugerencia. Lo particular de esta circunstancia no es la futilidad con la que uno se hace de elementos cotidianos o pasados y los licua hasta hacer una malteada Pop, aquí es el Pop que se hace Aire, un Aire Nuestro, por medio de la inteligencia de quien lo cuenta, de quien lo construye, Manuel Vilas corrobora que el asunto no está en el hilo negro, está en las bragas negras que fueron tejidas con cuidado y con un poco de pendantería.

Aire Nuestro no es una novela latinoamericana, y quizá si Alfaguara no se decide, jamás será una novela leída en latinaomerica. Digo esto con un sentido de pesar, de añoranza, de espera que se ve frustrada por algo que no es más que historia que se repite. Hace años en España no se podían leer novelas editadas en México y parece que ahora es a la inversa. ¿Curioso no? Aquí resulta algo anecdótico, pero estoy seguro que en algún punto podría ser un comercial de Aire Nuestro que se transmite por todas las moléculas del cielo, 24 horas, 365 días (366 cuándo es necesario) y hasta donde el tiempo se convierte a si mismo en la forma de decir las cosas. Un brindis al Purgatorio, donde seguramente Manuel (Vilas, Mariscal u otros) se montan un trío donde todos se besan y se acarician.

18/6/09

¿Por qué el escritor cruzó el camino?

Por alguna razón, todavía no la comprendo muy bien, estoy suscrito a una lista de correo de escritores en internet. Hoy me llegó esta joyita, un pedazo de siglo XX que se introduce a codazos en el siglo XXI; una prueba más de por qué los editores de hoy dicen que no hay autores y los autores dicen que no hay editores y cada día hay menos libros. No conozco a este tipo, espero nunca conocerlo si les soy sincero, pero este pequeño pedazo de atrocidad tendría que ser enmarcado y puesto en la pared del "jamás pienses así" de cualquiera que tenga intenciones de seguir leyendo libros en 30 años.


MANIFIESTO PARA UNA NUEVA LITERATURA INDEPENDIENTE

Pablo Paniagua

Estoy convencido de que la literatura vive en un estado de permanente emergencia. La industria editorial, casi en su conjunto, dejó de apoyar a los autores noveles que enfrentan su trabajo con honestidad, para promover un tipo de producto pseudoliterario que rebaja la percepción general de lo que antes se entendía como literatura. Ahora, por ejemplo, David Trías, editor de Plaza & Janés (del grupo Random House Mondadori), proclama con descaro la conveniencia de la novela como producto consumible, mientras que el “mundillo literario” aplaude la concesión del Premio Cervantes a un escritor, como Juan Marsé, que plaga sus novelas con adverbios terminados en “mente” y cuya obra supone el estancamiento de un género que sigue los cánones del siglo XIX. Y es que la banalidad y la simulación de la Civilización Supermoderna lo empapa todo, hasta el punto de equiparar el éxito de ventas con la calidad. Hoy las historias de contenidos superficiales, bajo una deficiente forma y sin fondo, son las que reinan en el panorama literario, mientras asistimos a la derrota de la Gran Literatura.

Da la sensación de que una parte de los involucrados en el proceso editorial (escritores, agentes literarios, editores, críticos y periodistas) , están planeando y ejecutando la muerte de la literatura, su asesinato, mientras los lectores, alienados por la simulación, aplauden como si estuvieran viendo tal acto sentados frente a un televisor. Es la “cultura del entretenimiento” la que se superpone a la “cultura del pensamiento”, donde enanos mentales, como Francis Fukuyama, tan festejado por los medios de comunicación de masas, son los grandes pensadores de la Época Supermoderna.

Pero dicha civilización parece que naufraga, en la propia crisis generada por la ausencia de valores espirituales, cuando el Becerro de Oro que todos idolatran se desquebraja como el mismo modelo económico en el que se sustenta. Y aquí la historia bíblica toma la forma de la parábola para repetirse en los tiempos de hoy, con un dios supletorio que nos conduce hacia la distopía. Ésta es nuestra civilización fracasada, la Humanidad ante el callejón sin salida, donde el ídolo monetario refulge con el fuego de la avaricia y la especulación, y donde la literatura, como un apéndice corrupto, rebaja su esencia para ir a la búsqueda exclusiva del logro económico, y así mostrar su rostro más siniestro.

Ante lo arriba expuesto, hago de mi palabra un grito para promover una nueva “literatura independiente” que ha de enfrentar, criticar y señalar, los males de la Época Supermoderna y su banalidad, para así alejarse de la inercia que supone la muerte de la literatura. Como escritores tenemos que recuperar, con esfuerzo y dedicación, los espacios que nos están robando, encontrar nuevas estrategias para la supervivencia y no desistir en mostrar muestro trabajo al mundo. Para ello, hay que crear editoriales independientes (las nuevas tecnologías de impresión propician dicha vía, cuando negocios como “Lulu.com” o “Bubok.com” son salidas demasiado fáciles y, por tanto, bajo el influjo de la mediocridad) , autogestionar nuestra obra, formar colectivos y grupos que dejen de mirar hacia el fondo del callejón sin salida, y así hacer que nuestra voz permanezca y sea escuchada; es indispensable suscitar la ruptura, crear el espíritu crítico que nos distinga frente a los narradores de lo banal, y recuperar la palabra: porque el paso del tiempo siempre hace justicia a los que no la traicionaron.

Ahora que el negocio editorial se está transformando, gracias a las nuevas tecnologías de impresión, más la venta y promoción de contenidos literarios a través de Internet, podemos ir de manera resuelta al encuentro de los lectores. Es necesario, en consecuencia, establecer los procesos de divulgación y promoción que nos permitan evadir el anonimato, y presentarnos como una alternativa literaria independiente. Cualquier iniciativa es mejor que quedarse con los brazos cruzados, pues podemos vender nuestro trabajo, además de por Internet, en las calles, plazas, librerías, centros culturales, cafés y bares de nuestra ciudad (así como lo hacía, por ejemplo, Georges Bataille con sus ediciones caseras en la noche parisina). Es posible, les aseguro, vivir de la literatura sin rendirse a la superficialidad, sin tener que abandonar nuestros principios de honestidad literaria ni claudicar ante los equiparan el libro, como producto, a una hamburguesa de McDonalds´s o una lata de Coca-Cola.

Siempre es duro nadar a contracorriente, ser marcado y mirado con recelo por los traidores de la palabra, pero incluso así merece la pena continuar. Es el simple acto de esta rebeldía el que nos diferencia, el motor de la ilusión que pretenden pisotear, cuando el camino embrozado al que nos arrojaron se convierte en el estímulo para avanzar hacia el futuro.

Hoy, sin duda alguna, es la hora de luchar por este gran sueño.

Pablo Paniagua a 21 de mayo del 2009




Supongo que Pablo piensa que la Gran Literatura es algo nuevo o que el concepto de unirse bajo el ala de los colectivos y las autogestiones es la gran panacea que salvará a la (sic) Gran Literatura (sic jeje). La basta ignorancia de los conceptos es lo que sume a los libros en discusiones estériles y poco audaces. Hoy en día, donde todo se conecta por todas partes, estas ideas gregarias de solitud y aislamiento son de risa y preocupación. A veces me pregunto si los editores, los dueños de los equipos de futbol, los políticos y los CEO (por nombrar algunos) destruyeron las aspiraciones de escritores, futbolistas, ciudadanos y trabajadores. O fueron éstos que en su cobardía se refugiaron en si mismos y jamás pensaron afuera del círculo. ¿Usted qué opina?

4/6/09

Esquemas y dilemas

Llevo un tiempo leyendo blogs de escritores (sic). Este tiempo lo considero perdido. Fuera de algunos obsesivos que comparten los mismos gustos que yo, los escritores contemporáneos son tan aburridos en sus blogs como en sus novelas. Me gustaría averiguar si las ventas de sus novelas y las visitas a sus blogs son directamente proporcionales. Lo dudo. A veces me pregunto como llegaron algunos de los antes mencionados a ser escritores. ¿Serían muy feos en la secundaria? ¿Algún maestro de literatura los convenció de seguir el camino de las letras? ¿Odiaban las matemáticas? Estos son el tipo de preguntas que me interesaría hacerles, quizá por eso no comento en sus blogs y lentamente los voy borrando de mi RSS.

31/5/09

La maldita posteridad

Hoy compré Papeles inesperados de Julio Cortázar. Me pongo a pensar en la posteridad y los escritores que no pueden defenderse de sus fans, conyugues y editores que deciden, arbitrariamente, qué es publicable y que no. Supongo que Aurora siempre supo que este libro se editaría, me da por creer que tenía marcada la fecha de publicación en un calendario de carniceria francesa (algún francés podría corroborar la existencia de dichos calendarios?). También me imagino a Herralde decidiendo que 2666 sería un bulto, un enorme bulto que sólo los que pudieran pagar, podrían leer cómodamente sin sentir que el tabique les caería sobre un pie y rompería algo. No puedo creer que Bolaño decidiera editar un libro que terminaría siendo una carga para el lector que viaja en metro y que intenta desplegar los brazos para acomodar el libro en el reducido espacio entre los asientos de un microbús. La maldita posteridad se encarga de revelar o contraer mitos y leyendas alrededor de la literatura. Está ahí el estado original de los cuentos de Carver, que no harán otra cosa si no darle la razón a los que dicen que los cuentos de Carver no son de Carver y que por lo tanto, Carver es un trozo de mierda.

La única persona, moralmente adecuada, para decidir sobre la posteridad de un escritor es su madre. Ahí tenemos a John Kennedy Toole cuyas obras fueron publicadas gracias a la terquedad de su madre unos cuantos años después de la muerte del autor. Sólo una madre puede permitirse estas obsesiones y lujos, y no me vengan ahora con que la esposa es como la segunda madre porque no tiene ningún sentido.

¿Roberto Bolaño hubiera podido leer 2666 con un cigarrillo en la otra mano?

PD. Hablar de Roberto Bolaño es creer que uno es Roberto Bolaño.

28/5/09

Manuel y Uno de Tres en un Podcast

Agradeciendo a Fausto que me entrevistó en su podcast, les dejo el link para que se den una vuelta:

http://www.faustoponce.com/

29/4/09

El bueno, el malo y el feo.

El lector es un animal ingrato. Pero como consumidor, es el único que tiene derecho a ser un animal ingrato. El consumidor lector compra un libro y espera que lo divierta, lo entretenga, lo haga feliz, cuándo menos, un rato. Por ahí nos vamos sobre Dostoyevsky y decimos que Crimen y Cástigo o Los hermanos Karamazov no divierten o entretienen, ni siquiera, un ratito. Pero entonces del otro lado del mundo o del tiempo aparece un lector consumidor que dice que estamos operados del cerebro y que Crimen y Cástigo es la panacea del entretenimiento y que por ende, estamos equivocados. Seguramente alguien de otro lugar podrá decir que prefiere que le rebanen el escroto con una navaja de afeitar que leer dos páginas de Los hermanos Karamazov. ¿Dónde está entonces la verdad? La verdad es que no hay verdad, sólo opiniones del consumidor. Es cómo tratar de discutir si la Heinz, Clemente Jaques o la Costeña son la mejor catsup que existe en el mercado. A final de cuentas uno va y compra la catsup que le gusta y se siente féliz con eso. El lector consumidor es el único jurado válido para un libro, es la relación más poderosa e importante de la industria editorial. Tratar de convencer a alguien de que el libro que le gusta es malo, no sólo es tonto, también es una muestra de pedantería. Por otro lado, uno tiene la obligación de recomendar un libro que le gusta, sin importar si lo considera canónico, comercial o raro. El único argumento para recomendar un libro es lo mucho que lo disfrutamos. Podemos catalogar los libros como buenos, malos o feos, para el lector consumidor éstas son las únicas etiquetas que importan. La crítica se hizo para los escritores, para los teóricos, para los editores. El lector consumidor siempre guardará para sí aquellos libros que pueda catalogar como buenos, malos o feos.

Hoy leí un libro malo y me gustó mucho.

22/4/09

Barco que se hunde en Alejandría

Por fin he terminado el viaje. Un viaje que comenzó hace muchos años y que me atormentó como si se tratara de una muerte premeditada. La primera vez que conocí a Justine las cosas me parecían claras y sólidas. La segunda vez que conocí a Justine todo me parecía disgregado, diluído en una sustancia blanca. Hoy me alejo a paso seguro de Alejandría y miro por encima del horizonte a Darley, Balthazar, Scob y Clea sonriendo eternamente desde un paraje ensombrecido por la arena. Me hubiera gustado ver fuegos artificiales explotando en mi ventana o escuchar la sirena de puerto anunciando el final. Nada de esto ha sucedido, sólo un pequeño suspiro que no es más que una serie de dudas y nombres que se arremolinan en mis dedos. Me hubiera gustado tener un barco y navergar alrededor de Alejandría. Ese barco se hubiera hundido.

15/4/09

Una fiesta interminable...

Esto viene de Consejos de un discípulo de Morrison a un fanático de Joyce

"Hubo una época, pobre de mí, en que creí que la literatura arrastraría gente, como el rock, y que los jóvenes que entonces empezábamos a publicar en revistas marginales o a dar recitales donde sólo acudían nuestros amigos tendríamos status similar a los rockeros... Es bastante tonto (..)

(...) Nos conoceríamos todos... como se conocen entre sí los músicos de rock... y daríamos recitales a los que acudiría mucha gente. Los editoresserían amigos nuestros o sería alguno de nosotros. Más o menos como Ferlinghetti y el City Lights Books. El ejemplo. La verdad es que ni siquiera sabíamos acentuar como es debido, por no mencionar la prosa que algunos perpetraban. Supongo que ni siquiera es trágico o cómico, sólo lamentable, en Alemania no hubiera sucedido(...)"

Roberto Bolaño
y/o A.G. Porta

Habría que anotar:

Hablar de Roberto Bolaño es fingir que no existe Roberto Bolaño.

11/2/09

Ernesto Sabato

Hoy la SGAE ha anunciado que su candidato para obtener el Nobel de literatura es el escritor argentino Ernesto Sabato. Es extraño que un autor con tan poca obra de ficción encuentre este tipo de nominaciones, sin embargo a Sabato se le reconoce su labor al frente del Comité de personas desaparecidas en Argentina tras la dictadura de Videla. También hay que decir que Ernesto tiene dos obras extraordinarias en su haber, la multinombrada El túnel (considerada por muchos la novela perfecta) y la emotiva Sobre héroes y tumbas. A estas dos novelas se suma Abaddón el exterminador, una novela extraña y autoreferencial que raya por momentos en la locura de Unamuno o los desvarios temporales de Fuentes. Un yo muy emocional espera que Sabato gane el Nobel, para que por fin se le reconozca un lugar junto a Cortázar y Borges en el pináculo de la literatura argentina.

29/12/08

El efecto Harry Potter

Por fin empiezan a aparecer cifras sobre el efecto Harry Potter. En sí, esta saga de libros fue un fenómeno, aunque siempre refutado por toda la gente culta que hace tanto bien a la literatura. Hoy en día podemos empezar a recopilar los datos del efecto Harry Potter, este artículo del Universal es un ejemplo que se nos presenta en datos fríos y duros. Antes de Harry Potter, el mercado infantil en hispanoamérica estaba olvidado, se decía que si con trabajos se vendían las grandes obras de la literatura, los libros tenían la batalla perdida contra los videojuegos, el cine y la televisión. Hoy el mercado busca afanosamente encontrar nuevas obras que permitan alargar el efecto Harry Potter y convertir el mercado infantil en el bastión del marketing editorial. Supongo que para muchos esto no dice nada, pero si no me equivoco llevamos varios años diciendo que la literatura está muerta frente al cine, el internet y la televisión. J.K. Rowling escrbió una historia porque tenía algo que contar, quizá sería un buen momento de que los escritores de todos los países de habla hispana sigamos el ejemplo de esta mujer que ahora nada en euros y nos pongamos a buscar algo que contar antes de escribir libros.